viernes, 31 de mayo de 2013

Aullando con Ana



Íbamos en mi coche regresando a casa, habíamos estado tomando algo pero no me había afectado excesivamente y me dio el arrebato. No soy excesivamente impulsivo pero hay veces que si se me cruzan los cables.


- ¿Que haces?- Dijo Ana, pero no respondí simplemente la miré pícaramente y continué por el carril al que me había salido al darme el arrebato.

En el fondo yo también me vi sorprendido por el traidor que llevo dentro, no soy de follar en el coche salvo casos de extrema necesidad y la verdad es que estábamos a escasos cinco minutos de mi casa. El coche se me hace extremadamente incómodo donde este una cama que se quite lo demás que ahí si se puede jugar bien jugado.

En mi coche actual sólo había follado otra vez y no estuvo mal pero porque no estábamos dentro del coche, ella estaba a cuatro patas en mi maletero, esto es posible porque mi vehículo no tiene realce en la parte baja del maletero y yo estaba de pie fuera del coche, pero eso es otra historia.

Para colmo la noche tampoco acompañaba para hacer eso, no es que estuviera helando pero el fresquito que traía el viento se soportaba muy bien con ropa pero sin ella resultaba incómodo.

Fue una odisea seleccionar el sitio, a Ana no le convencía la idea  porque le daba algo de miedo, intenté tranquilizarla con lo típico que no pasa nada etc etc pero no se decidía la asustaba que se pudiera acercar alguien sin que le viéramos en plena faena y hasta que no la dije con cara de gatito de Shrek - que no pasaba nada que nos íbamos a casa - no se le ablandó el corazón, ¿El corazón? quería decir el coño que esto es un relato erótico.

Aparque el coche cerca de un puente que cruzaba una autopista, de vez en cuando pasaban coches, estaban lejos para ver realmente algo y la velocidad a la que circulaban impedía aún más fijar la vista, pero tenía cierto toque morboso el pensar que como alguien parase si que se podría deleitar con nuestro baile.

Besos y caricias para calmarla pero no lo conseguía hasta que me dediqué de pleno a sus partes más erógenas, me reserve una concreta para el final. Se donde tocarla una sola caricia ahí un simple beso o un roce con los labios, en ese punto concreto y toda su piel se muestra viva hablando a mis manos. Al conseguir excitarla se la olvidó donde estaba y ya se volvio mucho mas participativa.

Nos fuimos a la parte de atrás y la desnudé mientras yo me quitaba las botas y el pantalón usando mínimamente mis manos que ya estaban enzarzadas en el cuerpo de Ana, como siempre se me enzarzaron en los tobillos y al final tarde más de lo deseado en quitármelo. Empezamos dentro del coche ya ni recordaba lo incomodísimo que puede llegar a ser un coche. Solo conozco una postura posible, más o menos cómoda, ella encima mía, y a Ana la gustaba esa postura pero prefería otras en las que se la puede dar muchísima mas caña.

Mi incomodidad iba en aumento, no cogía la postura, no podía moverme con soltura y el deseo se estaba convirtiendo en ansiedad por conseguir penetrarla bien a fondo con dureza y con la  soltura de moverme a un ritmo mucho mas frenético.

Pare un momento y me puse las botas, abrí las puertas y me baje del coche, si esto lo hubiese hecho antes de estar en medio de la batalla, me habría metido encogido de frío en el coche, pero estaba ardiendo por follarla como se merecía y ni siquiera note la helada brisa. La agarre de las piernas y la arrastre suavemente justo hasta el borde del asiento, sus piernas quedaron fuera del coche, su espalda en el asiento y su culito parte en el aire y la otra apoyada en el final del asiento.

Al colocarla así y ver su flor iluminada por la luna llena, me arrodille y mientras la sujetaba las piernas saboree sus esencias más íntimas, estaba ya muy encendida, aunque yo no había cogido la postura, ella si lo había estado disfrutando, y sus delicias emanaban recien folladita con un sabor intenso que me enloquecía. Luché por seguir nutriendome de sus placenteros efluvios pero mi polla pedía penetrarla sin piedad como a ella la gusta en los polvos salvajes. A saco desde el principio, con velocidad y profundidad manteniendo el ritmo mucho tiempo.

Al poco ya puso su cara de zorrita siempre ocurre cuando desea correrse, su cara cambia poniendo una expresión muy pícara y su mano se fue bajando a buscar su tesorito de placer. Derramándose enseguida para mi, muchísimo antes de lo que yo esperaba. Sin duda el morbo de estar follando prácticamente fuera del coche, que los conductores de la autopista pudieran ver nuestras siluetas en aquella noche de luna llenísima, había tenido un efecto embriagador, una carga extra de morbo.

El verla disfrutar en su siguiente orgasmo ya abandonada a sus jadeos me hizo perder el control ocurriendo algo inesperado para mi. Ella se había mostrado tan escandalosa como siempre, perdía el control y nunca la importaba que pudiesen oir esos gemidos mágicos y salvajes. Pero yo, cuando me corro me muestro muy moderado imprimiendo sólo el volumen óptimo para que mi pareja me oiga y sepa que está ocurriendo, pero para que nadie cercano pueda oírme.

Pero esta vez en la soledad del campo, sin nadie a nuestro alrededor que pudiera oírnos. Me desinhibí del todo, empecé a jadear fuerte en los embistes previos al orgasmo y necesitaba más, mi cabeza hasta ahora había estado dentro del coche y la saque fuera mientras tiraba un poco de ella para poder seguir penetrándola con firmeza, mi cara se chocó de frente con la luna, empecé a jadear mas fuerte y a chillar sin control alguno como una puta bestia mientras mi polla se endurecía hasta límites insospechados.

Ya era inevitable había traspasado el umbral de poder controlar mi orgasmo y mi pene empezó a palpitar, en ese preciso instante en el que mi orgasmo iba a surgir empecé a aullar a la luna como un animal encendido mientras con cada estertor expulsaba mi semen con fuerza insana dentro de ella, debido a la intensidad de aquel orgasmo. Mis aullidos continuaron en aquel orgasmo fuerte, derramándome por completo dentro de ella hasta que mis pelotas se quedaron engurruñidas por no tener más que ofrecer, por haberlo dado todo.

Acabe metiendo la cabeza dentro del coche y dejándome caer encima de ella exhausto  agotado por el esfuerzo, jadeante y sin respiración, mientras ella me apretaba contra si y acariciaba mi cabeza.

Aquella noche fui un hombre lobo gritando como jamas me había atrevido ha hacer y aullando  de manera espontánea sin haberlo pensado anteriormente. Simplemente ocurrió me deje llevar por la soledad del sitio y la luna penetró en mi alma, para hacerme suyo. Me poseyó para aullarla a ella, mientra me derramaba en el interior de Ana salvajemente.

Y sin duda esos instantes como tantos otros que Ana me proporcionó se han grabado a fuego en mi piel.

viernes, 10 de mayo de 2013

Déjà vu


Cuando salí del buwngalow camino a la recepción, no podía creer lo que mis ojos veían. El paisaje se había transformado totalmente en una sola noche, lo que ayer era un parking, hoy era un manto blanco con bultos gigantes entre los que se escondía mi coche, las carreteras totalmente desaparecidas.

Deje la maleta en el bungalow y me dirigí a la recepción, el recepcionista me dijo que hacía más de cinco años que no caía tanta nieve en una sola noche y que la vez anterior, tardaron 20 horas en recuperar la normalidad. Estaba atrapado, el viaje a esquiar el fin de semana me iba a costar perder como mínimo un día de trabajo.

Le dije que ya tenia todo pagado y que si podía pagar la estancia de esa noche con tarjeta y me quede atónito, cuando me dijo que no me podía quedar, porque la habitación estaba reservada para otra persona.

Estaba sorprendido por sus palabras pero caí rápido en la cuenta, le dije que la persona que realizase la reserva obviamente no iba a poder llegar dado que estábamos incomunicados. Él me explicó que esa persona ya se encontraba en las instalaciones y que tenía que hablar con el gerente para ver que podíamos hacer, cuando tras de mi sonó una voz suave y dulce.

-Disculpe estaba usted alojado en el bungalow 7.- Me di la vuelta y una preciosa chica que no llegaba a la treintena de edad, bella de cara y con una vestimenta un tanto hippie me miraba con esos ojos grandes y llenos de vida.
-Así es- Respondí yo y ella esta vez mirando al recepcionista le dijo.
-No será necesario que hable con su gerente, dadas las circunstancias lo mejor es que compartamos el bungalow.

Tras mi agradecimiento y las presentaciones partimos los dos hacia el bungalow y tras una breve conversación ella se fue a disfrutar de su día de sky. Mientras yo me dedique a reposar mi maltrecho cuerpo tras los porrazos sufridos en mis intentos de mantenerme en pie durante el fin de semana.

Decidí agasajar a mi improvisada anfitriona con una cena y me fui a intentar conseguir algo con lo que agradarla. Ella no regresó hasta las siete y media de la tarde, cuando apareció la propuse que aceptase mi invitación a preparar la cena en señal de agradecimiento y afortunadamente para mi acepto. Mientras ella se duchaba y se relajaba un rato en la planta de arriba yo disfrutaba cocinando para una bella dama y puntual como habíamos dicho a las 9 bajo, vestida esta vez con un vestido negro con toques brillantes que realzaban su figura y dejaba ver el blanco de su piel.

La cena transcurrió entre risas y anécdotas sobre el sky, la conté que había decidido hacer ese viaje a solas, por una decepción de faldas sufrida recientemente y ella me explicó que iba a venir con una amiga, pero que no llegaría hasta pasados unos días, porque tuvo que hacer un viaje relámpago por una defunción inesperada.

Tras la cena encendí la chimenea mientras seguíamos charlando, ella esperaba paciente sentada en el sofá, pero cogí una manta y la tire enfrente de la chimenea que ya empezaba a desprender calor, sobre la manta fui poniendo todos los cojines que encontré y la invité a acompañarme, llene las dos copas de vino y brindamos.
-Por las nevadas inesperadas-Su risa ahora dulce dulce por el calor de vino me llenaba y ella respondió.
-Por las veladas inesperadas.- Bebimos y se produjo un silencio de palabras, porque nuestras miradas si se estaban comunicando, nos besamos dulcemente largo y tendido, la desnude y jugue con todo su cuerpo. El juego de la luz del fuego acariciaba su cuerpo entre penumbras, para mi tener así a una chica tan joven era una sensación increíble, goce mirándola.

Era tan receptiva a las caricias que me encantaba mantenerla en ese punto de excitación, jugué también a acariciar con mi lengua y su cuerpo no solo fue receptivo sino también muy expresivo. Contestándome con jadeos, respiraciones, piel erizada y espasmos musculares. La penetre mirándola a los ojos y al sentirme totalmente dentro la bese lujuriosamente.

No la folle, la hice el amor durante más de una hora y no conté sus orgasmos pero fueron abundantes e intensos, yo no quería que aquello terminase nunca, me gustaba hacerla el amor hasta que ocurrió.

La mordí ligeramente la nuca y me pidió más, la intensidad de mis mordiscos fueron creciendo y seguía pidiéndome más y más, sin darme cuenta me convertí en un puto animal y pase de hacerla el amor a follarla con salvajismo.

Estaba postraba bajo mi cuerpo boca abajo yo la penetraba con dureza mi polla salía y entraba en su coño con fuerza y la embestía una y otra vez. Apenas sería una décima de segundo lo que tardaba en penetrarla totalmente desde fuera pero sentía como su coño rozaba cada milímetro de mi glande en cada penetración.

Su humedad era tan extrema que se podía oír el sonido de sus fluidos cuando la penetraba. Mordía y arañaba su espalda y ella se expresaba con movimientos receptivos hacia mis fuertes penetraciones, en un momento se la escapo decir.
-Soy tu puta poseeme.-No podía creer su transformación esa dulce princesa se había abandonado a la lujuria.
-Tu no eres mi puta, las putas cobran y yo jamás he pagado por sexo. Eres mi zorra mi guarra y no solo te voy a poseer, también te voy a utilizar.

Levante un poco sus caderas la agarre tan fuerte como pude y mientras ella chillaba sies yo la embestía una y otra vez con rudeza.
-¿Así te gusta zorra? Ni siquiera te estoy follando, me estoy haciendo una paja con tu coño de guarra.

Ella no paraba de jadear y de pedirme más y yo devoraba su espalda con mordiscos realmente dolorosos y algún azote sin parar de penetrarla, sacándola completamente para embestirla con fuerza mientras mis manos tiraban de sus caderas con maldad hacia mi, para meterla hasta el último milímetro.

-Tu coño no me vale para correrme, te voy a joder ese culito y te va a doler.-Apunte mi polla por encima de su ano y fui bajándola, estaba tan dura como un puto consolador y llegue a su ano, empecé a clavársela y apenas introducido el glande grito.
-Nooooooo, duele para por favor.-Joder que puto momento mi mente pedía embestirla de golpe hasta el final y creo que ella lo deseaba, pero pare.

Saque mi glande de su ano y la escupí en el, con mi mano baje a buscar humedad en su coño, que puse en el ahora objeto de mi pasión. Masajee exteriormente su ano hasta que se volvió más receptivo. Con una mano apunte mi polla con la otra la agarre del pelo y levante su cabeza para susurrarla.

-Voy a ir despacio, pero eres mía y tu culo me pertenece.

Introduje solo el glande que esta vez entro con mas facilidad, pero sin ir más dentro, empecé a sacarlo y meterlo, solo el glande. Joderrrr que placer sentir la presión de su extrechito ano sobre mi capullo, poco a poco fui penetrándola más y más. Ella jadeaba sin parar y empezó a suplicarme que se la clavase entera, decidí seguir avanzando poco a poco. Hasta que mi pene ya se clavaba enterito sin esfuerzo chocando mis huevos sobre su coño.

Entonces la agarre con las dos manos del pelo y use su pelo como si fuesen riendas, cuando la penetraba tiraba de su pelo con fuerza para asirme y llegar más adentro y la sacaba hasta fuera totalmente para repetir el movimiento. Ella había perdido el control no paraba de pedirme más y yo la gritaba.
-¿Así te gusta zorra? así ¿que te use como si fueras una mierda? ¿así te gusta guarra?
Y entre gritos por mi parte, asentimientos por la suya y ponerle ambos lados del culo rojo rojo de los azotes cada vez más fuertes llegue a mi orgasmo, tan intenso que tire tanto de ella que su espalda se arqueo y nos unimos al unísono en un grito salvaje de satisfacción plena.

El esfuerzo fue tan grande que caí sobre su espalda con la respiración tan acelerada que me dolían los pulmones y apenas un par de minutos después quede dormido.

Cuando desperté noté la humedad en mis boxer, mi polución nocturna fue muy copiosa y rápido caí en la cuenta que había tenido un sueño erótico, no tenía recuerdos de que ni con quien había soñado pero si que en mis sueños había follado como un animal.

Cuando salí del buwngalow camino a la recepción, no podía creer lo que mis ojos veían. El paisaje se había transformado totalmente en una sola noche, lo que ayer era un parking, hoy era un manto blanco con bultos gigantes entre los que se escondía mi coche, las carreteras totalmente desaparecidas.

Deje la maleta en el bungalow y me dirigí a la recepción, el recepcionista me dijo que hacía más de cinco años que no caía tanta nieve en una sola noche y que la vez anterior, tardaron 20 horas en recuperar la normalidad. Estaba atrapado, el viaje a esquiar el fin de semana me iba a costar perder como mínimo un día de trabajo.

Le dije que ya tenia todo pagado y que si podía pagar la estancia de esa noche con tarjeta y me quede atónito, cuando me dijo que no me podía quedar, porque la habitación estaba reservada para otra persona.

Estaba sorprendido por sus palabras pero caí rápido en la cuenta, le dije que la persona que realizase la reserva obviamente no iba a poder llegar dado que estábamos incomunicados. Él me explicó que esa persona ya se encontraba en las instalaciones y que tenía que hablar con el gerente para ver que podíamos hacer, cuando tras de mi sonó una voz suave y dulce.

-Disculpe estaba usted alojado en el bungalow 7.- Me di la vuelta y pude ver aquellos ojos grandes llenos de asombro, tenía unos folletos en la mano que se la cayeron fruto de la sorpresa. Fue un flash nítido y cristalino me vinieron de golpe todas las imágenes y sensaciones vividas, entonces supe cristalinamente que ella también había vivido aquello como yo, sin vivirlo.