lunes, 22 de abril de 2013

Buffffffff

Cuando abrí los ojos tarde un rato en saber que estaba en mi propia habitación, pero es que no me acordaba de como había llegado allí, lo último que recordaba era la puta cena de empresa y ni un recuerdo posterior. Lo cual me acojonaba sobremanera porque cuando bebo tanto como para no acordarme casi siempre la lío.

Un vistazo al despertador y joder el respingo fue un acto reflejo las 09:05 tenía que estar currando y aun seguía en mi casa, salí corriendo, café, nurofren, ducha rápida y en quince minutos estaba cerrando la puerta de mi casa.

Hasta las 9:45 no entre en la oficina y fui del tirón a por otro café porque el efecto del anterior ya se me había pasado, eso sí el nurofren seguía sin funcionar.

-Hombre Miguel, no te esperaba tan pronto.- La frase sonó lapidaria, era Jesús de recursos humanos y al girarme pude ver la sorna de su sonrisa.

-Buenos días Jesús, ya ves ni yo mismo pensaba que vendría a esta hora después de la fiestecita ¿No?- Dada mi alcolepsia espere paciente una mueca, una risa que me diera pistas de hasta donde había metido la pata la noche anterior.

-Te recogiste prontito este año, justo después de la ronda de chistes, aunque ibas bien cocido.- Su carcajada posterior retumbo en los avernos de mi cabeza ,rebotando sin parar mientras me daba palmadas en el hombro.

Así que en el camino a mi puesto intente rememorar lo acontecido, este año acudí a la fiesta sin pareja. Debo pertenecer a la única empresa española en la que hay que ir con acompañante a la fiesta. El año pasado lleve a una amiga y luego tuve que soportar tres meses de preguntas sobre ella en la oficina así que me juré no volverlo hacer. No recordaba nada relevante durante la cena y como es menester todos los años el boss me requirió en petit comite, para la típica ronda de chistes tras los postres.

Me quedé petrificado ante el flash que se produjo en mi mente me llegó el primer recuerdo perdido y los colores estallaron en mi cara.

Me senté como siempre cerca del jefe, porque más que una ronda de chistes parece una competición entre el y yo. Todos los años igual, a ver quien tiene el chiste mas asqueroso y verde, he contado chistes realmente escandalosos otros años, así que mi rubor no fue por las burradas dichas.

La mujer de mi jefe se sentó a mi lado cuando ya estábamos avanzados en la competición. Es una mujer que rozará la cincuentena pero con una clase y estilo poco peculiar, lo que la hace parecer más bien cuarentañera, despierta deseo allí donde va, creo que incluso entre las mujeres. Al poco noté una mano en mi rodilla, pensaba que era un error, un roce por accidente cuando empezó a recorrer mi muslo con sus largas uñas y llego a mi paquete.

En ese momento la mire despavorido, pero todos continuaban con sus risas, obviamente la tensión hizo imposible una erección que en en otra situación hubiese sido inmediata, pero Clara estuvo decidida y me desabrocho poco a poco el pantalón. Hizo una pausa en sus diestros movimientos cuando me tocó contar un chiste, pero para cuando termine mi miembro estaba entre sus manos y ya reaccionando. Continuaron las rondas y me fui relajando nadie parecía darse cuenta del pajote que me estaba haciendo, bendito mantel, cuando mis manos se apoyaron en mis muslos, Clara me agarro una y la llevó a su sexo, ella misma retiró el vestido para que mi mano entrase en contacto con su piel y mis dedos escarbaron hábiles para retirar su braguita, buffffff aquello era una fuente, más bien un manantial, saque mi mano y con disimulo me la lleve a la cara primero cerca de la nariz y después a los labios que quedaron ligeramente impregnados de su ser, aunque duró poco porque mi lengua recolectó su néctar.

La explosión de sabor y olor en mi mente consiguió que mi excitación se multiplicara, por lo que baje mi mano para coger la suya e impedir que continuara. La miré con súplica en los ojos y afortunadamente se apiado de mi parando. Diez segundos más tarde hubiese tenido un problema considerable, a saber como lo hubiese puesto todo.

El recuerdo me acojono, Clara la mujer del mismísimo jefe haciéndome un pajote delante de su marido y otros cinco allegados a la directiva. Al sentarme en mi puesto mire las caras de los que me rodeaban, necesitaba pistas sobre mis metedura de patas en la cena. Pero no note nada particular.

Lo único extraño era el ir y venir de el jefe con su cara de preocupación y constantemente móvil en mano, afortunadamente el día terminó sin muchas incidencias, soy el informático de la empresa y casi siempre me tienen mareado de aquí para allá, pero supongo que por las resacas de todos, andarían currando poquito y no tuve que estar dando muchos paseos.

Estaba deseando llegar a casa, me merecía una ducha de las buenas, en el ascensor me quite la chaqueta metí la mano en el bolsillo lateral para coger las llaves cuando me tope con una nota escrita “Vete a tu coche y espérame allí, yo tardare media hora cuando te marches”

Y abriendo la puerta de mi casa mi incredulidad ante la nota era pasmosa, fijo que esa nota era de Clara y desee no haberla encontrado esa noche. Al cerrar la puerta y encaminarme a la ducha me sobresaltó su voz.

-Hijo de puta, pedazo de cabrón como te has atrevido a dejarme encerrada en tu casa.- Mi cara de incredulidad al ver a Clara en mi sofá tuvo que ser muy elocuente porque añadió:

-Serás cabrón si ni siquiera te acuerdas que estabas conmigo- En mi salón había algo que no cuadraba platos en la mesilla, que empezaron  a lanzarse secuencialmente contra mi y que yo esquivaba con destreza, aunque alguno me dió de rebote, porque al contrario de como pasa en las películas, no todos se rompen al chocar en la pared, algunos sobreviven con deseo de alcanzar a su objetivo en su segunda oportunidad y fui alcanzado, mientras ella seguía chillando.

-Puto friki de mierda, ¿Que tipo de informático no tiene ni teléfono en casa ni internet? o ¿un duplicado de la puerta de la casa?- Ante su mirada replique:

-¿Y porque no has usado tu móvil?

-¿Porque no tiene batería y tampoco tienes ningún cargador en casa?- Afortunadamente para mi, los platos se habían acabado. Salió como una exhalación de mi casa, cerrando con el pertinente portazo.

Mi numero se encendió en el panel indicándome la mesa cinco, malévola rima que el destino me guardaba. Entregue los papeles y tras observarlos el funcionario del INEM me pregunto el motivo de mi despido, a lo que solo pude responder con un:
-Buffffffff

lunes, 15 de abril de 2013

Empapado en su más intimo calor


-¿Has visto como cae? Un poco más y nos empapamos.

Mi mirada se giró a la ventana aunque no era necesario verlo, cuando llueve con furia el sonido es tan peculiar que puedes visualizarlo hasta cerrando los ojos. Es curioso cómo la mente trabaja cuando se accede a la memoria de algo acontecido, suele venir una imagen inesperada, que resumen perfectamente las sensaciones vividas.

Estaba tan cerca de ella que la respiraba y pude ver como una gota de agua se deslizaba por el borde del lóbulo de su oreja, para precipitarse en su hombro, muy cerca de ese cuello tan sugerente. Esa era mi imagen resumen, lo cual era sorprendente, pero comprendí que ese instante vivido fue el desencadenante final, que me armo de valor para mi osadía.

Llevábamos dando vueltas en el coche varios minutos buscando aparcamiento, la conversación ya había cesado, en el viaje de la agencia inmobiliaria hasta el piso, me había explicado todas las características de la vivienda y la conversación sobre la virulencia con la que llovía, nos la habíamos ahorrado los dos. Es curioso porque si he hablado del tiempo en otras ocasiones, en las que estaba fuera de lugar comentarlo por intrascendente. Pero con la que estaba cayendo y ninguno de los dos habíamos hecho ni un solo comentario.

La visibilidad era escasa y Marta, la chica de la agencia, se acercó al volante, lo que me permitió ver un trocito más de su muslo, porque la falda se le subió un poco. No tenía una cara muy atractiva, pero tras el traje de chaqueta y falda negro que llevaba se intuía un cuerpo diez y la ligera transparencia de su camisa, permitía imaginar un sujetador negro de encaje lo cual hacía que mis pensamientos se disparasen, por intentar intuir como serían las braguitas y si llevaba pantis o medias con un explosivo liguero.

Y lo se, soy un puto cerdo, es algo que no puedo evitar cuando conozco a una mujer siempre evalúo su nivel de follabilidad. Es un acto reflejo inmediato, que no puedo evitar y que siempre disimulo cuando no es apropiado, si estoy en un pub o similar no me corto lo más mínimo, pero bajo un entorno menos lúdico, intento minimizar las miradas lujuriosas que salen de mi.

-Te voy a dejar en la puerta del edificio y me voy a aparcar al parking.

Justo cuando iba a rechazar su oferta, mi mano se levantó para mostrarle las luces traseras de un coche aparcado, que acababan de encenderse. Aparco y cuando el motor cesó su ronroneo el sonido de la lluvia se hizo más intenso.

-Estamos lejos y nos vamos a empapar, ¿prefieres que esperemos un poco?- La lluvia de invierno no me agrada pero las tormentas de verano me encantan, no me importa mojarme es más me gusta así que aunque tenia toda la tarde libre, mentí.
-La verdad es que no tengo mucho tiempo.

Ella preparó la llave del portal y cuando salimos iniciamos una alocada carrera hasta el portal, eran apenas cien metros, pero acabe totalmente mojado, entramos a tropel en el portal sacudiéndonos el agua y me disculpe.

-Lo siento no me imaginaba que nos íbamos a mojar tanto. Si lo llego a saber hubiésemos esperado.
-No te preocupes la verdad es que yo también tengo bastante prisa.- Me respondió, con una sonrisa que solo vi de refilón, porque mi mirada andaba perdida en las transparencias que me brindaba su camisa empapada. Esta vez me pillo y yo levante la mirada rápidamente en un alarde de guardar la compostura. Cosa realmente complicada porque el verla totalmente mojada, el oler su pelo húmedo, mezclado con su perfume y el que yo también estuviese empapado de pies a cabeza, era para mi una situación con una carga erótica muy alta.

El ascensor tuvo la amabilidad de estar esperándonos, pasamos y mientras subía me recitaba de nuevo las bondades de la vivienda y su bajo precio. Al llegar a la cuarta planta, ella se giro hacia la puerta sin parar su retaila comercial y en ese instante fue cuando la gota se deslizó.

No pude evitarlo y mi nariz se acercó a su pelo para respirarla, ella se dio cuenta porque dejo la última frase a medias y abrió la puerta aunque no dijo nada.

Nada más entrar pude ver un pasillo largo, la primera puerta era la cocina. Había una mesa en la que dejo su chaqueta empapada, yo vestía informal, así que no tuve nada de lo que desprenderme y a golpe de voz a la par que me decía -Me vas a disculpar pero me están matando- Su mano se apoyó en la mesa, alzó un pie se inclinó un poco y se quitó los zapatos, su escote se me ofreció con su leve inclinación y el espectáculo de ver sus senos apretados por el sujetador, derribó totalmente la poca seriedad que me quedaba.

-Bueno la cocina ya la has visto aunque es un poco estrecha, es espaciosa y muy luminosa. Veamos el resto.- Y justo cuando me dio la espalda, debajo del quicio de la puerta de la cocina mi dedo índice trazó una línea en su espalda, se volvió con mirada desafiante y su fuerte inspiración me dio pie abalanzarme sobre ella.

Mientras la besaba y mis manos se volvían locas explorando me quito la camiseta, el sonido que hizo al caer al suelo daba claras señales de lo mojada que estaba. Me arrodille y su sonrisa me quemo, alce su pie y cerrando los ojos mi lengua inicio un viaje desde su tobillo, con la incertidumbre de saber que me iba a encontrar. La textura de la media no era muy agradable, pero cuando al llegar a mitad de muslo la textura cambio a mas rugosa, para después convertirse en la extrema suavidad de su piel, no pude evitar abrir los ojos. Liguero negro con braguitas de encaje mis manos se posaron en la parte trasera de sus muslos y al trepar por ellos comprobé que se trataba de un culotte.

Me separe un poco para poder ver el conjunto bien y mi cara se hundió entre sus piernas de golpe, empapándome en su más íntimo calor. Su aroma a humedad interna era muy intenso y mientras mi cara se refregaba contra sus muslos, mis manos desabrocharon el liguero.

Subí a besarla, creo que quería darla las gracias por hacerme vivir ese momento, pero no salieron palabras de mi, solo un beso intenso muy sexual, al separarnos volví a bajar despacio mientras mis manos bajaban también su culote.

Mi rodilla derecha se apoyó en el suelo, pero la pierna izquierda no la arrodille, cogí su pie derecho para posarlo sobre mi muslo, lo que me permitió ver como su flor se abría lentamente, dejando como secuela hilitos de esencias, que se resistían a separarse de los dos labios. Que visión su flor tan abierta, tan húmeda, tan cálida, tan deseosa. Mi cabeza iba a explotar y mi lengua decidió recoger los hilos de sabor que aun quedaban. Lamí las delicias de los bordes de sus labios mientras ella suspiraba, mientras mi lengua viajaba desde abajo arriba mi nariz se coló empapándose de olor y abriendo el camino. Mis manos apretaban con fuerza insana su culo cuando llegue a su clítoris y aunque no había ni empezado a saciarme de ella, de la situación, de la postura, solo con tres toques de mi lengua y labios sobre su montañita, se derramó para mi con gemidos ahogados, que retumbaban en las vacías paredes. Demasiado pronto pensé y mi boca siguió retozando y provocando espasmos en sus caderas, hasta que agarrándome del pelo me obligó a parar, separándome de mi manjar, porque sus terminaciones nerviosas no la dejaban respirar.

Subí y la bese, con un brazo levanté su pierna y con la otra mano acaricié su humedad, otro espasmo, era demasiado pronto, aún estaba excesivamente sensible. Decidí tener calma pero estar preparado y cuando estaba desabrochándome el pantalón sonó el timbre de la puerta.

Visto y no visto nos recompusimos como buenamente pudimos, resultó ser una vecina con un puñado de cartas de los anteriores inquilinos que por lo visto rebosaban en el buzón y cuando se pudo deshacer de ella la tumbe sobre la mesa de la cocina, mi polla estaba a reventar.

-Ehhhh despierta, que estoy aquí.¿Donde anda tu cabecita?- Su frase me sacó de golpe de mi trance retornando a la realidad, sin tener muy claro cuanto tiempo había estado ausente e improvise una excusa.
-Maria disculpa, es que al ver la lluvia me puse un poco melancólico.
-¿Melancólico? y ?¿que tipo de melancolía genera ese bulto en tu pantalón?

Y en fin, las explicaciones que tuve que dar por mi pequeño viaje por los recuerdos, no vienen al caso ahora.

martes, 9 de abril de 2013

Camaleón


Soy un camaleón sexual, puedo ser el amante más dulce y cariñoso del mundo, el depredador más insaciable pasando por todos los estados intermedios. Además puedo disfrutar de cualquiera de las situaciones porque mi mayor disfrute esta en ver a una mujer saciada.

A veces intuyo sus apetencias, otras me las indican o las pregunto directamente si me tienen muy despistado. A esta chica simplemente la intuí, hicimos el amor de forma normal la vi deshacerse varias veces en mi y su cara me decía que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del sexo.

Apenas nos conocíamos así que al terminar estuvimos hablando de trivialidades en una conversación muy distendida y a la hora de irme, justo en la puerta de su casa sin yo pedirle absolutamente nada, se arrodillo ante mi y empezó ha hacerme una felación. La verdad que no tenía muchas esperanzas de que mi pene la correspondiese con la dureza que merecía la situación dado al trasiego reciente que habíamos tenido, pero su destreza con la boca era grande y no tardó nada en tenerme a mil.

Tan excitado me tenia que en vez de dejarla trabajar y relajarme empecé a embestirla de manera instintiva y a medida que mi excitación se incrementaba mis embestidas en su boca también crecían en fuerza en intensidad y profundidad, ella lejos de rechazarlas parecía excitarle así que agarre su nuca y literalmente la folle la boca, entre algún balbuceo que otro pude oír “que malo eres” pero nada no opuso absolutamente nada de resistencia.

Cuando descargue en su garganta y pude recuperarme, entre jadeos y besos pude responder a su pregunta de si me había gustado, con otra pregunta “tu lo que querías es que volviese pronto ¿verdad? No respondió, ni hizo falta, su sonrisa pícara era mejor respuesta que cualquier palabra que hubiese salido de su boca.

Ese encuentro me hizo reflexionar y desear repetir tan pronto como nos fuera posible. Pero la mamada final fue tan excitante que quería repetirla, me hizo pensar en que yo era algo egoísta, me daba igual follármela otra vez. Lo que yo deseaba es que me hiciera otra mamada como aquélla y repitiendo la escena en mi memoria, me di cuenta de que ella había disfrutado tanto en aquella situación como yo, lo cual me hizo trazar un plan.

Unas búsquedas en internet y fui a la ferretería a comprar unas cuerdas, en teoría debería haber comprado cuerdas especiales pero el encuentro era inminente y no tenía posibilidad de adquirirlas, así que estuve mirando hasta que al final en una tienda de deportes encontré lo que más se aproximaba a lo buscado.

En casa delante del ordenador estuve ensayando un nudo que generaba una especie de esposas ajustables y no paré hasta que no tuve totalmente ensayado y memorizado el nudo.

La puerta se abrió y allí estaba, vestía una sonrisa aderezada de un salto de cama casi casi transparente. Ella no esperaba nada dado que yo había trazado mi plan sin consultarla, sin siquiera indagar. Aquellos “que malo eres” entre jadeos me habían dado el valor para tomar la decisión de forma unilateral.

Se cerró la puerta tras de mi y cuando se giró la atrape, mientras olía su cuello y ella suspiraba saque de mi bolsillo un antifaz que inmediatamente la puse, no dijo nada ni yo tampoco pero hizo un sonido un “ummmm” que me hizo dar el siguiente paso, dado que esto no la había desagradado, acaricie sus dos brazos desde atrás desde sus hombros hasta sus muñecas a la vez que los iba acomodando en su espalda y ahí los sujete con una sola mano mientras sacaba la cuerda. A la primera, trace con las cuerdas las líneas perfectas rodeando sus muñecas y antes casi de que se diese cuenta la tenia con los brazos inmovilizados en su espalda.

-Ummmmmm que vas hacerme.
-Callate, no quiero volverte a oír a no ser que yo te lo diga.

De su boca fue a salir alguna palabra pero yo estaba preparado y con un pequeño tirón hacia abajo de las cuerdas, deje bien claro quien mandaba allí. La dirigí agarrada por los hombros al comedor y el radiador era tal y como yo recordaba. De  espaldas a la pared la obligue a arrodillarse sin mediar palabras simplemente dirigiendo su cuerpo con mis manos, aproximadamente a una distancia de un metro del radiador, y ate la cuerda al radiador.

Ella respiraba de manera nerviosa y compulsiva, reflexione mucho si llegado a este punto decirla que podíamos parar en el momento que ella quisiese, pero había llegado a la conclusión que si ella no quería que hiciese algo me lo haría saber, así que mientras que no se negase a mis ordenes yo continuaría con mi plan. Se que la gente pacta  palabras etc, pero me pareció que hablar de ello en este momento haría que su excitación bajase y me abstuve de comentar nada. Pararía si ella me lo hacia saber y me disculparía por mi error pero no la iba a contar nada.

Me separe para ver la escena, no me gusto había demasiada luz encendí un par de velas que tenía sobre la mesita del salón y apague la luz, ahora era perfecto- Estaba de rodillas pero sentada sobre sus gemelos, su pecho se movía nervioso por las fuertes respiraciones que estaba realizando ,debido al miedo de la incertidumbre a lo que la podía pasar, pero en sus casi jadeos se intuía excitación.

La luz de las velas jugaba con su salto de cama creando y borrando  sombras y luces, me acerque y tirando de su cuello hacia arriba la hice levantarse de sus gemelos, estaba de rodillas y empecé a tirar de ella hacia mi, ando con las rodillas hasta que sus brazos estaban en tensión y era imposible avanzar más.

Joder su excitación era mayor ,al soltarla hizo ademán de sentarse otra vez sobre sus gemelos pero sujetándola el cuello la hice saber que eso no era lo que yo deseaba. Ordenes silenciosas que ella entendía y acataba sin oponer nada de resistencia.

Y como he dicho el camaleón apareció, sin duda esta escena, una chica con los ojos vendados, de rodillas con un salto de cama con los dos brazos atados a la espalda pero en tensión debido a la distancia del radiador donde estaba atada me habría repugnado en una película o en otra situación distinta, pero la excitación que ella transmitía hacia que mi empalme fuese casi doloroso.

Me regodee un rato aun, observando la escena desde distintos sitios, moviéndome sigilosamente para que no pudiese localizar mi ubicación, hasta que me plante delante de ella, creo que intuyo mi cercanía pero no estoy seguro porque al bajarme la cremallera del pantalón se asusto y sus reflejos la hicieron dar un pequeño respingo.

Mientras me bajaba los pantalones y boxer por debajo de las rodillas ella ya había recuperado la posición, me puse a la distancia justa y tras agarrar su cabello tire de su cabeza hacia mi polla. Sus brazos se tensaron, ya no podía moverse más adelante, hacia atrás tampoco porque mis manos habían hecho presa de su cabello, avance un poco mi culo hacia delante y cuando mi glande rozó sus labios su boca se abrió instintivamente.

Jugué sin apenas metérsela, rozando mi glande en sus labios y lengua, empapando su cara con la saliva que lubricaba mi polla y empecé a profundizar mas y mas en su boca hasta que la primera arcada apareció, su reacción fue tirar de la cabeza hacia atrás pero no podía mis manos al ver su resistencia la atrajeron más hacia mi.

Empecé a embestirla fuerte sacando mi polla totalmente de su boca y clavándosela hasta que aparecían las arcadas, nada ni una palabra pronunciada por ninguno, pero sus jadeos entre sonido de fluidos de su boca, junto con las arcadas y jadeos me hicieron saber que ella estaba incluso más excitada que yo. Pronto me abandone, había estado jugando y comprobando su aceptación de la situación, pero ahora deseaba correrme y esta vez no me iba a hacer una paja en su boca para menguar el tiempo de sometimiento. Seguí y seguí follándola la boca cada vez con mayor rudeza y ella cada vez jadeaba más fuerte, las embestidas iban desde totalmente fuera de su boca hasta que sus labios rozaban mis huevos, no podía retener mi polla dentro porque se atragantaba la sacaba inmediatamente para que pudiese tomar aire y atacar otra vez.

En una de las embestidas cuando mi polla estaba fuera llego el primer chorretón de semen que  afortunadamente dio en el antifaz porque sino la habría entrado en el ojo, el resto de mi esperma se derramó en su mismísima garganta, esta vez si que me mantuve adentro hasta que mi placer casi desapareció, al sacarla su arcada fue más fuerte que las anteriores y por un momento pensé que iba a vomitar, pero poco a poco las arcadas cesaron y recuperó su respiración.

Mi polla estaba limpia solo tenía saliva y me senté en el sofá mientras la miraba, cuando yo recupere el aliento un poco la eche poco a poco hacia atrás para que la tensión de sus brazos disminuyese. Iba a preguntarla que si la había gustado cuando casi resbale, en el suelo había un charco de tamaño considerable. Pensé que se había orinado pero al tocarlo con la mano comprobé que la textura era distinta y por supuesto no pude reprimir el catarlo, con lo que ya me cercione totalmente que eran sus fluidos mas pasionales.

La pregunta sobraba, ella lo había disfrutado y no quería estropear el embrujo del momento, tenía que acabar aquí, sin conversaciones posteriores por mucho que a mi me apeteciese. Así que la desate del radiador, las manos también se las solté y antes de que ella misma se pudiese quitar el antifaz me había esfumado de su casa. Jodido por no haberla dado un beso de despedida pero satisfecho sabiendo que había conseguido que pasase un momento que no olvidará.