Soy un camaleón sexual, puedo ser el amante más dulce y cariñoso del mundo, el depredador más insaciable pasando por todos los estados intermedios. Además puedo disfrutar de cualquiera de las situaciones porque mi mayor disfrute esta en ver a una mujer saciada.
A veces intuyo sus apetencias, otras me las indican o las pregunto directamente si me tienen muy despistado. A esta chica simplemente la intuí, hicimos el amor de forma normal la vi deshacerse varias veces en mi y su cara me decía que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del sexo.
Apenas nos conocíamos así que al terminar estuvimos hablando de trivialidades en una conversación muy distendida y a la hora de irme, justo en la puerta de su casa sin yo pedirle absolutamente nada, se arrodillo ante mi y empezó ha hacerme una felación. La verdad que no tenía muchas esperanzas de que mi pene la correspondiese con la dureza que merecía la situación dado al trasiego reciente que habíamos tenido, pero su destreza con la boca era grande y no tardó nada en tenerme a mil.
Tan excitado me tenia que en vez de dejarla trabajar y relajarme empecé a embestirla de manera instintiva y a medida que mi excitación se incrementaba mis embestidas en su boca también crecían en fuerza en intensidad y profundidad, ella lejos de rechazarlas parecía excitarle así que agarre su nuca y literalmente la folle la boca, entre algún balbuceo que otro pude oír “que malo eres” pero nada no opuso absolutamente nada de resistencia.
Cuando descargue en su garganta y pude recuperarme, entre jadeos y besos pude responder a su pregunta de si me había gustado, con otra pregunta “tu lo que querías es que volviese pronto ¿verdad? No respondió, ni hizo falta, su sonrisa pícara era mejor respuesta que cualquier palabra que hubiese salido de su boca.
Ese encuentro me hizo reflexionar y desear repetir tan pronto como nos fuera posible. Pero la mamada final fue tan excitante que quería repetirla, me hizo pensar en que yo era algo egoísta, me daba igual follármela otra vez. Lo que yo deseaba es que me hiciera otra mamada como aquélla y repitiendo la escena en mi memoria, me di cuenta de que ella había disfrutado tanto en aquella situación como yo, lo cual me hizo trazar un plan.
Unas búsquedas en internet y fui a la ferretería a comprar unas cuerdas, en teoría debería haber comprado cuerdas especiales pero el encuentro era inminente y no tenía posibilidad de adquirirlas, así que estuve mirando hasta que al final en una tienda de deportes encontré lo que más se aproximaba a lo buscado.
En casa delante del ordenador estuve ensayando un nudo que generaba una especie de esposas ajustables y no paré hasta que no tuve totalmente ensayado y memorizado el nudo.
La puerta se abrió y allí estaba, vestía una sonrisa aderezada de un salto de cama casi casi transparente. Ella no esperaba nada dado que yo había trazado mi plan sin consultarla, sin siquiera indagar. Aquellos “que malo eres” entre jadeos me habían dado el valor para tomar la decisión de forma unilateral.
Se cerró la puerta tras de mi y cuando se giró la atrape, mientras olía su cuello y ella suspiraba saque de mi bolsillo un antifaz que inmediatamente la puse, no dijo nada ni yo tampoco pero hizo un sonido un “ummmm” que me hizo dar el siguiente paso, dado que esto no la había desagradado, acaricie sus dos brazos desde atrás desde sus hombros hasta sus muñecas a la vez que los iba acomodando en su espalda y ahí los sujete con una sola mano mientras sacaba la cuerda. A la primera, trace con las cuerdas las líneas perfectas rodeando sus muñecas y antes casi de que se diese cuenta la tenia con los brazos inmovilizados en su espalda.
-Ummmmmm que vas hacerme.
-Callate, no quiero volverte a oír a no ser que yo te lo diga.
De su boca fue a salir alguna palabra pero yo estaba preparado y con un pequeño tirón hacia abajo de las cuerdas, deje bien claro quien mandaba allí. La dirigí agarrada por los hombros al comedor y el radiador era tal y como yo recordaba. De espaldas a la pared la obligue a arrodillarse sin mediar palabras simplemente dirigiendo su cuerpo con mis manos, aproximadamente a una distancia de un metro del radiador, y ate la cuerda al radiador.
Ella respiraba de manera nerviosa y compulsiva, reflexione mucho si llegado a este punto decirla que podíamos parar en el momento que ella quisiese, pero había llegado a la conclusión que si ella no quería que hiciese algo me lo haría saber, así que mientras que no se negase a mis ordenes yo continuaría con mi plan. Se que la gente pacta palabras etc, pero me pareció que hablar de ello en este momento haría que su excitación bajase y me abstuve de comentar nada. Pararía si ella me lo hacia saber y me disculparía por mi error pero no la iba a contar nada.
Me separe para ver la escena, no me gusto había demasiada luz encendí un par de velas que tenía sobre la mesita del salón y apague la luz, ahora era perfecto- Estaba de rodillas pero sentada sobre sus gemelos, su pecho se movía nervioso por las fuertes respiraciones que estaba realizando ,debido al miedo de la incertidumbre a lo que la podía pasar, pero en sus casi jadeos se intuía excitación.
La luz de las velas jugaba con su salto de cama creando y borrando sombras y luces, me acerque y tirando de su cuello hacia arriba la hice levantarse de sus gemelos, estaba de rodillas y empecé a tirar de ella hacia mi, ando con las rodillas hasta que sus brazos estaban en tensión y era imposible avanzar más.
Joder su excitación era mayor ,al soltarla hizo ademán de sentarse otra vez sobre sus gemelos pero sujetándola el cuello la hice saber que eso no era lo que yo deseaba. Ordenes silenciosas que ella entendía y acataba sin oponer nada de resistencia.
Y como he dicho el camaleón apareció, sin duda esta escena, una chica con los ojos vendados, de rodillas con un salto de cama con los dos brazos atados a la espalda pero en tensión debido a la distancia del radiador donde estaba atada me habría repugnado en una película o en otra situación distinta, pero la excitación que ella transmitía hacia que mi empalme fuese casi doloroso.
Me regodee un rato aun, observando la escena desde distintos sitios, moviéndome sigilosamente para que no pudiese localizar mi ubicación, hasta que me plante delante de ella, creo que intuyo mi cercanía pero no estoy seguro porque al bajarme la cremallera del pantalón se asusto y sus reflejos la hicieron dar un pequeño respingo.
Mientras me bajaba los pantalones y boxer por debajo de las rodillas ella ya había recuperado la posición, me puse a la distancia justa y tras agarrar su cabello tire de su cabeza hacia mi polla. Sus brazos se tensaron, ya no podía moverse más adelante, hacia atrás tampoco porque mis manos habían hecho presa de su cabello, avance un poco mi culo hacia delante y cuando mi glande rozó sus labios su boca se abrió instintivamente.
Jugué sin apenas metérsela, rozando mi glande en sus labios y lengua, empapando su cara con la saliva que lubricaba mi polla y empecé a profundizar mas y mas en su boca hasta que la primera arcada apareció, su reacción fue tirar de la cabeza hacia atrás pero no podía mis manos al ver su resistencia la atrajeron más hacia mi.
Empecé a embestirla fuerte sacando mi polla totalmente de su boca y clavándosela hasta que aparecían las arcadas, nada ni una palabra pronunciada por ninguno, pero sus jadeos entre sonido de fluidos de su boca, junto con las arcadas y jadeos me hicieron saber que ella estaba incluso más excitada que yo. Pronto me abandone, había estado jugando y comprobando su aceptación de la situación, pero ahora deseaba correrme y esta vez no me iba a hacer una paja en su boca para menguar el tiempo de sometimiento. Seguí y seguí follándola la boca cada vez con mayor rudeza y ella cada vez jadeaba más fuerte, las embestidas iban desde totalmente fuera de su boca hasta que sus labios rozaban mis huevos, no podía retener mi polla dentro porque se atragantaba la sacaba inmediatamente para que pudiese tomar aire y atacar otra vez.
En una de las embestidas cuando mi polla estaba fuera llego el primer chorretón de semen que afortunadamente dio en el antifaz porque sino la habría entrado en el ojo, el resto de mi esperma se derramó en su mismísima garganta, esta vez si que me mantuve adentro hasta que mi placer casi desapareció, al sacarla su arcada fue más fuerte que las anteriores y por un momento pensé que iba a vomitar, pero poco a poco las arcadas cesaron y recuperó su respiración.
Mi polla estaba limpia solo tenía saliva y me senté en el sofá mientras la miraba, cuando yo recupere el aliento un poco la eche poco a poco hacia atrás para que la tensión de sus brazos disminuyese. Iba a preguntarla que si la había gustado cuando casi resbale, en el suelo había un charco de tamaño considerable. Pensé que se había orinado pero al tocarlo con la mano comprobé que la textura era distinta y por supuesto no pude reprimir el catarlo, con lo que ya me cercione totalmente que eran sus fluidos mas pasionales.
La pregunta sobraba, ella lo había disfrutado y no quería estropear el embrujo del momento, tenía que acabar aquí, sin conversaciones posteriores por mucho que a mi me apeteciese. Así que la desate del radiador, las manos también se las solté y antes de que ella misma se pudiese quitar el antifaz me había esfumado de su casa. Jodido por no haberla dado un beso de despedida pero satisfecho sabiendo que había conseguido que pasase un momento que no olvidará.
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