-¿Has visto como cae? Un poco más y nos empapamos.
Mi mirada se giró a la ventana aunque no era necesario verlo, cuando llueve con furia el sonido es tan peculiar que puedes visualizarlo hasta cerrando los ojos. Es curioso cómo la mente trabaja cuando se accede a la memoria de algo acontecido, suele venir una imagen inesperada, que resumen perfectamente las sensaciones vividas.
Estaba tan cerca de ella que la respiraba y pude ver como una gota de agua se deslizaba por el borde del lóbulo de su oreja, para precipitarse en su hombro, muy cerca de ese cuello tan sugerente. Esa era mi imagen resumen, lo cual era sorprendente, pero comprendí que ese instante vivido fue el desencadenante final, que me armo de valor para mi osadía.
Llevábamos dando vueltas en el coche varios minutos buscando aparcamiento, la conversación ya había cesado, en el viaje de la agencia inmobiliaria hasta el piso, me había explicado todas las características de la vivienda y la conversación sobre la virulencia con la que llovía, nos la habíamos ahorrado los dos. Es curioso porque si he hablado del tiempo en otras ocasiones, en las que estaba fuera de lugar comentarlo por intrascendente. Pero con la que estaba cayendo y ninguno de los dos habíamos hecho ni un solo comentario.
La visibilidad era escasa y Marta, la chica de la agencia, se acercó al volante, lo que me permitió ver un trocito más de su muslo, porque la falda se le subió un poco. No tenía una cara muy atractiva, pero tras el traje de chaqueta y falda negro que llevaba se intuía un cuerpo diez y la ligera transparencia de su camisa, permitía imaginar un sujetador negro de encaje lo cual hacía que mis pensamientos se disparasen, por intentar intuir como serían las braguitas y si llevaba pantis o medias con un explosivo liguero.
Y lo se, soy un puto cerdo, es algo que no puedo evitar cuando conozco a una mujer siempre evalúo su nivel de follabilidad. Es un acto reflejo inmediato, que no puedo evitar y que siempre disimulo cuando no es apropiado, si estoy en un pub o similar no me corto lo más mínimo, pero bajo un entorno menos lúdico, intento minimizar las miradas lujuriosas que salen de mi.
-Te voy a dejar en la puerta del edificio y me voy a aparcar al parking.
Justo cuando iba a rechazar su oferta, mi mano se levantó para mostrarle las luces traseras de un coche aparcado, que acababan de encenderse. Aparco y cuando el motor cesó su ronroneo el sonido de la lluvia se hizo más intenso.
-Estamos lejos y nos vamos a empapar, ¿prefieres que esperemos un poco?- La lluvia de invierno no me agrada pero las tormentas de verano me encantan, no me importa mojarme es más me gusta así que aunque tenia toda la tarde libre, mentí.
-La verdad es que no tengo mucho tiempo.
Ella preparó la llave del portal y cuando salimos iniciamos una alocada carrera hasta el portal, eran apenas cien metros, pero acabe totalmente mojado, entramos a tropel en el portal sacudiéndonos el agua y me disculpe.
-Lo siento no me imaginaba que nos íbamos a mojar tanto. Si lo llego a saber hubiésemos esperado.
-No te preocupes la verdad es que yo también tengo bastante prisa.- Me respondió, con una sonrisa que solo vi de refilón, porque mi mirada andaba perdida en las transparencias que me brindaba su camisa empapada. Esta vez me pillo y yo levante la mirada rápidamente en un alarde de guardar la compostura. Cosa realmente complicada porque el verla totalmente mojada, el oler su pelo húmedo, mezclado con su perfume y el que yo también estuviese empapado de pies a cabeza, era para mi una situación con una carga erótica muy alta.
El ascensor tuvo la amabilidad de estar esperándonos, pasamos y mientras subía me recitaba de nuevo las bondades de la vivienda y su bajo precio. Al llegar a la cuarta planta, ella se giro hacia la puerta sin parar su retaila comercial y en ese instante fue cuando la gota se deslizó.
No pude evitarlo y mi nariz se acercó a su pelo para respirarla, ella se dio cuenta porque dejo la última frase a medias y abrió la puerta aunque no dijo nada.
Nada más entrar pude ver un pasillo largo, la primera puerta era la cocina. Había una mesa en la que dejo su chaqueta empapada, yo vestía informal, así que no tuve nada de lo que desprenderme y a golpe de voz a la par que me decía -Me vas a disculpar pero me están matando- Su mano se apoyó en la mesa, alzó un pie se inclinó un poco y se quitó los zapatos, su escote se me ofreció con su leve inclinación y el espectáculo de ver sus senos apretados por el sujetador, derribó totalmente la poca seriedad que me quedaba.
-Bueno la cocina ya la has visto aunque es un poco estrecha, es espaciosa y muy luminosa. Veamos el resto.- Y justo cuando me dio la espalda, debajo del quicio de la puerta de la cocina mi dedo índice trazó una línea en su espalda, se volvió con mirada desafiante y su fuerte inspiración me dio pie abalanzarme sobre ella.
Mientras la besaba y mis manos se volvían locas explorando me quito la camiseta, el sonido que hizo al caer al suelo daba claras señales de lo mojada que estaba. Me arrodille y su sonrisa me quemo, alce su pie y cerrando los ojos mi lengua inicio un viaje desde su tobillo, con la incertidumbre de saber que me iba a encontrar. La textura de la media no era muy agradable, pero cuando al llegar a mitad de muslo la textura cambio a mas rugosa, para después convertirse en la extrema suavidad de su piel, no pude evitar abrir los ojos. Liguero negro con braguitas de encaje mis manos se posaron en la parte trasera de sus muslos y al trepar por ellos comprobé que se trataba de un culotte.
Me separe un poco para poder ver el conjunto bien y mi cara se hundió entre sus piernas de golpe, empapándome en su más íntimo calor. Su aroma a humedad interna era muy intenso y mientras mi cara se refregaba contra sus muslos, mis manos desabrocharon el liguero.
Subí a besarla, creo que quería darla las gracias por hacerme vivir ese momento, pero no salieron palabras de mi, solo un beso intenso muy sexual, al separarnos volví a bajar despacio mientras mis manos bajaban también su culote.
Mi rodilla derecha se apoyó en el suelo, pero la pierna izquierda no la arrodille, cogí su pie derecho para posarlo sobre mi muslo, lo que me permitió ver como su flor se abría lentamente, dejando como secuela hilitos de esencias, que se resistían a separarse de los dos labios. Que visión su flor tan abierta, tan húmeda, tan cálida, tan deseosa. Mi cabeza iba a explotar y mi lengua decidió recoger los hilos de sabor que aun quedaban. Lamí las delicias de los bordes de sus labios mientras ella suspiraba, mientras mi lengua viajaba desde abajo arriba mi nariz se coló empapándose de olor y abriendo el camino. Mis manos apretaban con fuerza insana su culo cuando llegue a su clítoris y aunque no había ni empezado a saciarme de ella, de la situación, de la postura, solo con tres toques de mi lengua y labios sobre su montañita, se derramó para mi con gemidos ahogados, que retumbaban en las vacías paredes. Demasiado pronto pensé y mi boca siguió retozando y provocando espasmos en sus caderas, hasta que agarrándome del pelo me obligó a parar, separándome de mi manjar, porque sus terminaciones nerviosas no la dejaban respirar.
Subí y la bese, con un brazo levanté su pierna y con la otra mano acaricié su humedad, otro espasmo, era demasiado pronto, aún estaba excesivamente sensible. Decidí tener calma pero estar preparado y cuando estaba desabrochándome el pantalón sonó el timbre de la puerta.
Visto y no visto nos recompusimos como buenamente pudimos, resultó ser una vecina con un puñado de cartas de los anteriores inquilinos que por lo visto rebosaban en el buzón y cuando se pudo deshacer de ella la tumbe sobre la mesa de la cocina, mi polla estaba a reventar.
-Ehhhh despierta, que estoy aquí.¿Donde anda tu cabecita?- Su frase me sacó de golpe de mi trance retornando a la realidad, sin tener muy claro cuanto tiempo había estado ausente e improvise una excusa.
-Maria disculpa, es que al ver la lluvia me puse un poco melancólico.
-¿Melancólico? y ?¿que tipo de melancolía genera ese bulto en tu pantalón?
Y en fin, las explicaciones que tuve que dar por mi pequeño viaje por los recuerdos, no vienen al caso ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario