viernes, 31 de mayo de 2013

Aullando con Ana



Íbamos en mi coche regresando a casa, habíamos estado tomando algo pero no me había afectado excesivamente y me dio el arrebato. No soy excesivamente impulsivo pero hay veces que si se me cruzan los cables.


- ¿Que haces?- Dijo Ana, pero no respondí simplemente la miré pícaramente y continué por el carril al que me había salido al darme el arrebato.

En el fondo yo también me vi sorprendido por el traidor que llevo dentro, no soy de follar en el coche salvo casos de extrema necesidad y la verdad es que estábamos a escasos cinco minutos de mi casa. El coche se me hace extremadamente incómodo donde este una cama que se quite lo demás que ahí si se puede jugar bien jugado.

En mi coche actual sólo había follado otra vez y no estuvo mal pero porque no estábamos dentro del coche, ella estaba a cuatro patas en mi maletero, esto es posible porque mi vehículo no tiene realce en la parte baja del maletero y yo estaba de pie fuera del coche, pero eso es otra historia.

Para colmo la noche tampoco acompañaba para hacer eso, no es que estuviera helando pero el fresquito que traía el viento se soportaba muy bien con ropa pero sin ella resultaba incómodo.

Fue una odisea seleccionar el sitio, a Ana no le convencía la idea  porque le daba algo de miedo, intenté tranquilizarla con lo típico que no pasa nada etc etc pero no se decidía la asustaba que se pudiera acercar alguien sin que le viéramos en plena faena y hasta que no la dije con cara de gatito de Shrek - que no pasaba nada que nos íbamos a casa - no se le ablandó el corazón, ¿El corazón? quería decir el coño que esto es un relato erótico.

Aparque el coche cerca de un puente que cruzaba una autopista, de vez en cuando pasaban coches, estaban lejos para ver realmente algo y la velocidad a la que circulaban impedía aún más fijar la vista, pero tenía cierto toque morboso el pensar que como alguien parase si que se podría deleitar con nuestro baile.

Besos y caricias para calmarla pero no lo conseguía hasta que me dediqué de pleno a sus partes más erógenas, me reserve una concreta para el final. Se donde tocarla una sola caricia ahí un simple beso o un roce con los labios, en ese punto concreto y toda su piel se muestra viva hablando a mis manos. Al conseguir excitarla se la olvidó donde estaba y ya se volvio mucho mas participativa.

Nos fuimos a la parte de atrás y la desnudé mientras yo me quitaba las botas y el pantalón usando mínimamente mis manos que ya estaban enzarzadas en el cuerpo de Ana, como siempre se me enzarzaron en los tobillos y al final tarde más de lo deseado en quitármelo. Empezamos dentro del coche ya ni recordaba lo incomodísimo que puede llegar a ser un coche. Solo conozco una postura posible, más o menos cómoda, ella encima mía, y a Ana la gustaba esa postura pero prefería otras en las que se la puede dar muchísima mas caña.

Mi incomodidad iba en aumento, no cogía la postura, no podía moverme con soltura y el deseo se estaba convirtiendo en ansiedad por conseguir penetrarla bien a fondo con dureza y con la  soltura de moverme a un ritmo mucho mas frenético.

Pare un momento y me puse las botas, abrí las puertas y me baje del coche, si esto lo hubiese hecho antes de estar en medio de la batalla, me habría metido encogido de frío en el coche, pero estaba ardiendo por follarla como se merecía y ni siquiera note la helada brisa. La agarre de las piernas y la arrastre suavemente justo hasta el borde del asiento, sus piernas quedaron fuera del coche, su espalda en el asiento y su culito parte en el aire y la otra apoyada en el final del asiento.

Al colocarla así y ver su flor iluminada por la luna llena, me arrodille y mientras la sujetaba las piernas saboree sus esencias más íntimas, estaba ya muy encendida, aunque yo no había cogido la postura, ella si lo había estado disfrutando, y sus delicias emanaban recien folladita con un sabor intenso que me enloquecía. Luché por seguir nutriendome de sus placenteros efluvios pero mi polla pedía penetrarla sin piedad como a ella la gusta en los polvos salvajes. A saco desde el principio, con velocidad y profundidad manteniendo el ritmo mucho tiempo.

Al poco ya puso su cara de zorrita siempre ocurre cuando desea correrse, su cara cambia poniendo una expresión muy pícara y su mano se fue bajando a buscar su tesorito de placer. Derramándose enseguida para mi, muchísimo antes de lo que yo esperaba. Sin duda el morbo de estar follando prácticamente fuera del coche, que los conductores de la autopista pudieran ver nuestras siluetas en aquella noche de luna llenísima, había tenido un efecto embriagador, una carga extra de morbo.

El verla disfrutar en su siguiente orgasmo ya abandonada a sus jadeos me hizo perder el control ocurriendo algo inesperado para mi. Ella se había mostrado tan escandalosa como siempre, perdía el control y nunca la importaba que pudiesen oir esos gemidos mágicos y salvajes. Pero yo, cuando me corro me muestro muy moderado imprimiendo sólo el volumen óptimo para que mi pareja me oiga y sepa que está ocurriendo, pero para que nadie cercano pueda oírme.

Pero esta vez en la soledad del campo, sin nadie a nuestro alrededor que pudiera oírnos. Me desinhibí del todo, empecé a jadear fuerte en los embistes previos al orgasmo y necesitaba más, mi cabeza hasta ahora había estado dentro del coche y la saque fuera mientras tiraba un poco de ella para poder seguir penetrándola con firmeza, mi cara se chocó de frente con la luna, empecé a jadear mas fuerte y a chillar sin control alguno como una puta bestia mientras mi polla se endurecía hasta límites insospechados.

Ya era inevitable había traspasado el umbral de poder controlar mi orgasmo y mi pene empezó a palpitar, en ese preciso instante en el que mi orgasmo iba a surgir empecé a aullar a la luna como un animal encendido mientras con cada estertor expulsaba mi semen con fuerza insana dentro de ella, debido a la intensidad de aquel orgasmo. Mis aullidos continuaron en aquel orgasmo fuerte, derramándome por completo dentro de ella hasta que mis pelotas se quedaron engurruñidas por no tener más que ofrecer, por haberlo dado todo.

Acabe metiendo la cabeza dentro del coche y dejándome caer encima de ella exhausto  agotado por el esfuerzo, jadeante y sin respiración, mientras ella me apretaba contra si y acariciaba mi cabeza.

Aquella noche fui un hombre lobo gritando como jamas me había atrevido ha hacer y aullando  de manera espontánea sin haberlo pensado anteriormente. Simplemente ocurrió me deje llevar por la soledad del sitio y la luna penetró en mi alma, para hacerme suyo. Me poseyó para aullarla a ella, mientra me derramaba en el interior de Ana salvajemente.

Y sin duda esos instantes como tantos otros que Ana me proporcionó se han grabado a fuego en mi piel.

viernes, 10 de mayo de 2013

Déjà vu


Cuando salí del buwngalow camino a la recepción, no podía creer lo que mis ojos veían. El paisaje se había transformado totalmente en una sola noche, lo que ayer era un parking, hoy era un manto blanco con bultos gigantes entre los que se escondía mi coche, las carreteras totalmente desaparecidas.

Deje la maleta en el bungalow y me dirigí a la recepción, el recepcionista me dijo que hacía más de cinco años que no caía tanta nieve en una sola noche y que la vez anterior, tardaron 20 horas en recuperar la normalidad. Estaba atrapado, el viaje a esquiar el fin de semana me iba a costar perder como mínimo un día de trabajo.

Le dije que ya tenia todo pagado y que si podía pagar la estancia de esa noche con tarjeta y me quede atónito, cuando me dijo que no me podía quedar, porque la habitación estaba reservada para otra persona.

Estaba sorprendido por sus palabras pero caí rápido en la cuenta, le dije que la persona que realizase la reserva obviamente no iba a poder llegar dado que estábamos incomunicados. Él me explicó que esa persona ya se encontraba en las instalaciones y que tenía que hablar con el gerente para ver que podíamos hacer, cuando tras de mi sonó una voz suave y dulce.

-Disculpe estaba usted alojado en el bungalow 7.- Me di la vuelta y una preciosa chica que no llegaba a la treintena de edad, bella de cara y con una vestimenta un tanto hippie me miraba con esos ojos grandes y llenos de vida.
-Así es- Respondí yo y ella esta vez mirando al recepcionista le dijo.
-No será necesario que hable con su gerente, dadas las circunstancias lo mejor es que compartamos el bungalow.

Tras mi agradecimiento y las presentaciones partimos los dos hacia el bungalow y tras una breve conversación ella se fue a disfrutar de su día de sky. Mientras yo me dedique a reposar mi maltrecho cuerpo tras los porrazos sufridos en mis intentos de mantenerme en pie durante el fin de semana.

Decidí agasajar a mi improvisada anfitriona con una cena y me fui a intentar conseguir algo con lo que agradarla. Ella no regresó hasta las siete y media de la tarde, cuando apareció la propuse que aceptase mi invitación a preparar la cena en señal de agradecimiento y afortunadamente para mi acepto. Mientras ella se duchaba y se relajaba un rato en la planta de arriba yo disfrutaba cocinando para una bella dama y puntual como habíamos dicho a las 9 bajo, vestida esta vez con un vestido negro con toques brillantes que realzaban su figura y dejaba ver el blanco de su piel.

La cena transcurrió entre risas y anécdotas sobre el sky, la conté que había decidido hacer ese viaje a solas, por una decepción de faldas sufrida recientemente y ella me explicó que iba a venir con una amiga, pero que no llegaría hasta pasados unos días, porque tuvo que hacer un viaje relámpago por una defunción inesperada.

Tras la cena encendí la chimenea mientras seguíamos charlando, ella esperaba paciente sentada en el sofá, pero cogí una manta y la tire enfrente de la chimenea que ya empezaba a desprender calor, sobre la manta fui poniendo todos los cojines que encontré y la invité a acompañarme, llene las dos copas de vino y brindamos.
-Por las nevadas inesperadas-Su risa ahora dulce dulce por el calor de vino me llenaba y ella respondió.
-Por las veladas inesperadas.- Bebimos y se produjo un silencio de palabras, porque nuestras miradas si se estaban comunicando, nos besamos dulcemente largo y tendido, la desnude y jugue con todo su cuerpo. El juego de la luz del fuego acariciaba su cuerpo entre penumbras, para mi tener así a una chica tan joven era una sensación increíble, goce mirándola.

Era tan receptiva a las caricias que me encantaba mantenerla en ese punto de excitación, jugué también a acariciar con mi lengua y su cuerpo no solo fue receptivo sino también muy expresivo. Contestándome con jadeos, respiraciones, piel erizada y espasmos musculares. La penetre mirándola a los ojos y al sentirme totalmente dentro la bese lujuriosamente.

No la folle, la hice el amor durante más de una hora y no conté sus orgasmos pero fueron abundantes e intensos, yo no quería que aquello terminase nunca, me gustaba hacerla el amor hasta que ocurrió.

La mordí ligeramente la nuca y me pidió más, la intensidad de mis mordiscos fueron creciendo y seguía pidiéndome más y más, sin darme cuenta me convertí en un puto animal y pase de hacerla el amor a follarla con salvajismo.

Estaba postraba bajo mi cuerpo boca abajo yo la penetraba con dureza mi polla salía y entraba en su coño con fuerza y la embestía una y otra vez. Apenas sería una décima de segundo lo que tardaba en penetrarla totalmente desde fuera pero sentía como su coño rozaba cada milímetro de mi glande en cada penetración.

Su humedad era tan extrema que se podía oír el sonido de sus fluidos cuando la penetraba. Mordía y arañaba su espalda y ella se expresaba con movimientos receptivos hacia mis fuertes penetraciones, en un momento se la escapo decir.
-Soy tu puta poseeme.-No podía creer su transformación esa dulce princesa se había abandonado a la lujuria.
-Tu no eres mi puta, las putas cobran y yo jamás he pagado por sexo. Eres mi zorra mi guarra y no solo te voy a poseer, también te voy a utilizar.

Levante un poco sus caderas la agarre tan fuerte como pude y mientras ella chillaba sies yo la embestía una y otra vez con rudeza.
-¿Así te gusta zorra? Ni siquiera te estoy follando, me estoy haciendo una paja con tu coño de guarra.

Ella no paraba de jadear y de pedirme más y yo devoraba su espalda con mordiscos realmente dolorosos y algún azote sin parar de penetrarla, sacándola completamente para embestirla con fuerza mientras mis manos tiraban de sus caderas con maldad hacia mi, para meterla hasta el último milímetro.

-Tu coño no me vale para correrme, te voy a joder ese culito y te va a doler.-Apunte mi polla por encima de su ano y fui bajándola, estaba tan dura como un puto consolador y llegue a su ano, empecé a clavársela y apenas introducido el glande grito.
-Nooooooo, duele para por favor.-Joder que puto momento mi mente pedía embestirla de golpe hasta el final y creo que ella lo deseaba, pero pare.

Saque mi glande de su ano y la escupí en el, con mi mano baje a buscar humedad en su coño, que puse en el ahora objeto de mi pasión. Masajee exteriormente su ano hasta que se volvió más receptivo. Con una mano apunte mi polla con la otra la agarre del pelo y levante su cabeza para susurrarla.

-Voy a ir despacio, pero eres mía y tu culo me pertenece.

Introduje solo el glande que esta vez entro con mas facilidad, pero sin ir más dentro, empecé a sacarlo y meterlo, solo el glande. Joderrrr que placer sentir la presión de su extrechito ano sobre mi capullo, poco a poco fui penetrándola más y más. Ella jadeaba sin parar y empezó a suplicarme que se la clavase entera, decidí seguir avanzando poco a poco. Hasta que mi pene ya se clavaba enterito sin esfuerzo chocando mis huevos sobre su coño.

Entonces la agarre con las dos manos del pelo y use su pelo como si fuesen riendas, cuando la penetraba tiraba de su pelo con fuerza para asirme y llegar más adentro y la sacaba hasta fuera totalmente para repetir el movimiento. Ella había perdido el control no paraba de pedirme más y yo la gritaba.
-¿Así te gusta zorra? así ¿que te use como si fueras una mierda? ¿así te gusta guarra?
Y entre gritos por mi parte, asentimientos por la suya y ponerle ambos lados del culo rojo rojo de los azotes cada vez más fuertes llegue a mi orgasmo, tan intenso que tire tanto de ella que su espalda se arqueo y nos unimos al unísono en un grito salvaje de satisfacción plena.

El esfuerzo fue tan grande que caí sobre su espalda con la respiración tan acelerada que me dolían los pulmones y apenas un par de minutos después quede dormido.

Cuando desperté noté la humedad en mis boxer, mi polución nocturna fue muy copiosa y rápido caí en la cuenta que había tenido un sueño erótico, no tenía recuerdos de que ni con quien había soñado pero si que en mis sueños había follado como un animal.

Cuando salí del buwngalow camino a la recepción, no podía creer lo que mis ojos veían. El paisaje se había transformado totalmente en una sola noche, lo que ayer era un parking, hoy era un manto blanco con bultos gigantes entre los que se escondía mi coche, las carreteras totalmente desaparecidas.

Deje la maleta en el bungalow y me dirigí a la recepción, el recepcionista me dijo que hacía más de cinco años que no caía tanta nieve en una sola noche y que la vez anterior, tardaron 20 horas en recuperar la normalidad. Estaba atrapado, el viaje a esquiar el fin de semana me iba a costar perder como mínimo un día de trabajo.

Le dije que ya tenia todo pagado y que si podía pagar la estancia de esa noche con tarjeta y me quede atónito, cuando me dijo que no me podía quedar, porque la habitación estaba reservada para otra persona.

Estaba sorprendido por sus palabras pero caí rápido en la cuenta, le dije que la persona que realizase la reserva obviamente no iba a poder llegar dado que estábamos incomunicados. Él me explicó que esa persona ya se encontraba en las instalaciones y que tenía que hablar con el gerente para ver que podíamos hacer, cuando tras de mi sonó una voz suave y dulce.

-Disculpe estaba usted alojado en el bungalow 7.- Me di la vuelta y pude ver aquellos ojos grandes llenos de asombro, tenía unos folletos en la mano que se la cayeron fruto de la sorpresa. Fue un flash nítido y cristalino me vinieron de golpe todas las imágenes y sensaciones vividas, entonces supe cristalinamente que ella también había vivido aquello como yo, sin vivirlo.

lunes, 22 de abril de 2013

Buffffffff

Cuando abrí los ojos tarde un rato en saber que estaba en mi propia habitación, pero es que no me acordaba de como había llegado allí, lo último que recordaba era la puta cena de empresa y ni un recuerdo posterior. Lo cual me acojonaba sobremanera porque cuando bebo tanto como para no acordarme casi siempre la lío.

Un vistazo al despertador y joder el respingo fue un acto reflejo las 09:05 tenía que estar currando y aun seguía en mi casa, salí corriendo, café, nurofren, ducha rápida y en quince minutos estaba cerrando la puerta de mi casa.

Hasta las 9:45 no entre en la oficina y fui del tirón a por otro café porque el efecto del anterior ya se me había pasado, eso sí el nurofren seguía sin funcionar.

-Hombre Miguel, no te esperaba tan pronto.- La frase sonó lapidaria, era Jesús de recursos humanos y al girarme pude ver la sorna de su sonrisa.

-Buenos días Jesús, ya ves ni yo mismo pensaba que vendría a esta hora después de la fiestecita ¿No?- Dada mi alcolepsia espere paciente una mueca, una risa que me diera pistas de hasta donde había metido la pata la noche anterior.

-Te recogiste prontito este año, justo después de la ronda de chistes, aunque ibas bien cocido.- Su carcajada posterior retumbo en los avernos de mi cabeza ,rebotando sin parar mientras me daba palmadas en el hombro.

Así que en el camino a mi puesto intente rememorar lo acontecido, este año acudí a la fiesta sin pareja. Debo pertenecer a la única empresa española en la que hay que ir con acompañante a la fiesta. El año pasado lleve a una amiga y luego tuve que soportar tres meses de preguntas sobre ella en la oficina así que me juré no volverlo hacer. No recordaba nada relevante durante la cena y como es menester todos los años el boss me requirió en petit comite, para la típica ronda de chistes tras los postres.

Me quedé petrificado ante el flash que se produjo en mi mente me llegó el primer recuerdo perdido y los colores estallaron en mi cara.

Me senté como siempre cerca del jefe, porque más que una ronda de chistes parece una competición entre el y yo. Todos los años igual, a ver quien tiene el chiste mas asqueroso y verde, he contado chistes realmente escandalosos otros años, así que mi rubor no fue por las burradas dichas.

La mujer de mi jefe se sentó a mi lado cuando ya estábamos avanzados en la competición. Es una mujer que rozará la cincuentena pero con una clase y estilo poco peculiar, lo que la hace parecer más bien cuarentañera, despierta deseo allí donde va, creo que incluso entre las mujeres. Al poco noté una mano en mi rodilla, pensaba que era un error, un roce por accidente cuando empezó a recorrer mi muslo con sus largas uñas y llego a mi paquete.

En ese momento la mire despavorido, pero todos continuaban con sus risas, obviamente la tensión hizo imposible una erección que en en otra situación hubiese sido inmediata, pero Clara estuvo decidida y me desabrocho poco a poco el pantalón. Hizo una pausa en sus diestros movimientos cuando me tocó contar un chiste, pero para cuando termine mi miembro estaba entre sus manos y ya reaccionando. Continuaron las rondas y me fui relajando nadie parecía darse cuenta del pajote que me estaba haciendo, bendito mantel, cuando mis manos se apoyaron en mis muslos, Clara me agarro una y la llevó a su sexo, ella misma retiró el vestido para que mi mano entrase en contacto con su piel y mis dedos escarbaron hábiles para retirar su braguita, buffffff aquello era una fuente, más bien un manantial, saque mi mano y con disimulo me la lleve a la cara primero cerca de la nariz y después a los labios que quedaron ligeramente impregnados de su ser, aunque duró poco porque mi lengua recolectó su néctar.

La explosión de sabor y olor en mi mente consiguió que mi excitación se multiplicara, por lo que baje mi mano para coger la suya e impedir que continuara. La miré con súplica en los ojos y afortunadamente se apiado de mi parando. Diez segundos más tarde hubiese tenido un problema considerable, a saber como lo hubiese puesto todo.

El recuerdo me acojono, Clara la mujer del mismísimo jefe haciéndome un pajote delante de su marido y otros cinco allegados a la directiva. Al sentarme en mi puesto mire las caras de los que me rodeaban, necesitaba pistas sobre mis metedura de patas en la cena. Pero no note nada particular.

Lo único extraño era el ir y venir de el jefe con su cara de preocupación y constantemente móvil en mano, afortunadamente el día terminó sin muchas incidencias, soy el informático de la empresa y casi siempre me tienen mareado de aquí para allá, pero supongo que por las resacas de todos, andarían currando poquito y no tuve que estar dando muchos paseos.

Estaba deseando llegar a casa, me merecía una ducha de las buenas, en el ascensor me quite la chaqueta metí la mano en el bolsillo lateral para coger las llaves cuando me tope con una nota escrita “Vete a tu coche y espérame allí, yo tardare media hora cuando te marches”

Y abriendo la puerta de mi casa mi incredulidad ante la nota era pasmosa, fijo que esa nota era de Clara y desee no haberla encontrado esa noche. Al cerrar la puerta y encaminarme a la ducha me sobresaltó su voz.

-Hijo de puta, pedazo de cabrón como te has atrevido a dejarme encerrada en tu casa.- Mi cara de incredulidad al ver a Clara en mi sofá tuvo que ser muy elocuente porque añadió:

-Serás cabrón si ni siquiera te acuerdas que estabas conmigo- En mi salón había algo que no cuadraba platos en la mesilla, que empezaron  a lanzarse secuencialmente contra mi y que yo esquivaba con destreza, aunque alguno me dió de rebote, porque al contrario de como pasa en las películas, no todos se rompen al chocar en la pared, algunos sobreviven con deseo de alcanzar a su objetivo en su segunda oportunidad y fui alcanzado, mientras ella seguía chillando.

-Puto friki de mierda, ¿Que tipo de informático no tiene ni teléfono en casa ni internet? o ¿un duplicado de la puerta de la casa?- Ante su mirada replique:

-¿Y porque no has usado tu móvil?

-¿Porque no tiene batería y tampoco tienes ningún cargador en casa?- Afortunadamente para mi, los platos se habían acabado. Salió como una exhalación de mi casa, cerrando con el pertinente portazo.

Mi numero se encendió en el panel indicándome la mesa cinco, malévola rima que el destino me guardaba. Entregue los papeles y tras observarlos el funcionario del INEM me pregunto el motivo de mi despido, a lo que solo pude responder con un:
-Buffffffff

lunes, 15 de abril de 2013

Empapado en su más intimo calor


-¿Has visto como cae? Un poco más y nos empapamos.

Mi mirada se giró a la ventana aunque no era necesario verlo, cuando llueve con furia el sonido es tan peculiar que puedes visualizarlo hasta cerrando los ojos. Es curioso cómo la mente trabaja cuando se accede a la memoria de algo acontecido, suele venir una imagen inesperada, que resumen perfectamente las sensaciones vividas.

Estaba tan cerca de ella que la respiraba y pude ver como una gota de agua se deslizaba por el borde del lóbulo de su oreja, para precipitarse en su hombro, muy cerca de ese cuello tan sugerente. Esa era mi imagen resumen, lo cual era sorprendente, pero comprendí que ese instante vivido fue el desencadenante final, que me armo de valor para mi osadía.

Llevábamos dando vueltas en el coche varios minutos buscando aparcamiento, la conversación ya había cesado, en el viaje de la agencia inmobiliaria hasta el piso, me había explicado todas las características de la vivienda y la conversación sobre la virulencia con la que llovía, nos la habíamos ahorrado los dos. Es curioso porque si he hablado del tiempo en otras ocasiones, en las que estaba fuera de lugar comentarlo por intrascendente. Pero con la que estaba cayendo y ninguno de los dos habíamos hecho ni un solo comentario.

La visibilidad era escasa y Marta, la chica de la agencia, se acercó al volante, lo que me permitió ver un trocito más de su muslo, porque la falda se le subió un poco. No tenía una cara muy atractiva, pero tras el traje de chaqueta y falda negro que llevaba se intuía un cuerpo diez y la ligera transparencia de su camisa, permitía imaginar un sujetador negro de encaje lo cual hacía que mis pensamientos se disparasen, por intentar intuir como serían las braguitas y si llevaba pantis o medias con un explosivo liguero.

Y lo se, soy un puto cerdo, es algo que no puedo evitar cuando conozco a una mujer siempre evalúo su nivel de follabilidad. Es un acto reflejo inmediato, que no puedo evitar y que siempre disimulo cuando no es apropiado, si estoy en un pub o similar no me corto lo más mínimo, pero bajo un entorno menos lúdico, intento minimizar las miradas lujuriosas que salen de mi.

-Te voy a dejar en la puerta del edificio y me voy a aparcar al parking.

Justo cuando iba a rechazar su oferta, mi mano se levantó para mostrarle las luces traseras de un coche aparcado, que acababan de encenderse. Aparco y cuando el motor cesó su ronroneo el sonido de la lluvia se hizo más intenso.

-Estamos lejos y nos vamos a empapar, ¿prefieres que esperemos un poco?- La lluvia de invierno no me agrada pero las tormentas de verano me encantan, no me importa mojarme es más me gusta así que aunque tenia toda la tarde libre, mentí.
-La verdad es que no tengo mucho tiempo.

Ella preparó la llave del portal y cuando salimos iniciamos una alocada carrera hasta el portal, eran apenas cien metros, pero acabe totalmente mojado, entramos a tropel en el portal sacudiéndonos el agua y me disculpe.

-Lo siento no me imaginaba que nos íbamos a mojar tanto. Si lo llego a saber hubiésemos esperado.
-No te preocupes la verdad es que yo también tengo bastante prisa.- Me respondió, con una sonrisa que solo vi de refilón, porque mi mirada andaba perdida en las transparencias que me brindaba su camisa empapada. Esta vez me pillo y yo levante la mirada rápidamente en un alarde de guardar la compostura. Cosa realmente complicada porque el verla totalmente mojada, el oler su pelo húmedo, mezclado con su perfume y el que yo también estuviese empapado de pies a cabeza, era para mi una situación con una carga erótica muy alta.

El ascensor tuvo la amabilidad de estar esperándonos, pasamos y mientras subía me recitaba de nuevo las bondades de la vivienda y su bajo precio. Al llegar a la cuarta planta, ella se giro hacia la puerta sin parar su retaila comercial y en ese instante fue cuando la gota se deslizó.

No pude evitarlo y mi nariz se acercó a su pelo para respirarla, ella se dio cuenta porque dejo la última frase a medias y abrió la puerta aunque no dijo nada.

Nada más entrar pude ver un pasillo largo, la primera puerta era la cocina. Había una mesa en la que dejo su chaqueta empapada, yo vestía informal, así que no tuve nada de lo que desprenderme y a golpe de voz a la par que me decía -Me vas a disculpar pero me están matando- Su mano se apoyó en la mesa, alzó un pie se inclinó un poco y se quitó los zapatos, su escote se me ofreció con su leve inclinación y el espectáculo de ver sus senos apretados por el sujetador, derribó totalmente la poca seriedad que me quedaba.

-Bueno la cocina ya la has visto aunque es un poco estrecha, es espaciosa y muy luminosa. Veamos el resto.- Y justo cuando me dio la espalda, debajo del quicio de la puerta de la cocina mi dedo índice trazó una línea en su espalda, se volvió con mirada desafiante y su fuerte inspiración me dio pie abalanzarme sobre ella.

Mientras la besaba y mis manos se volvían locas explorando me quito la camiseta, el sonido que hizo al caer al suelo daba claras señales de lo mojada que estaba. Me arrodille y su sonrisa me quemo, alce su pie y cerrando los ojos mi lengua inicio un viaje desde su tobillo, con la incertidumbre de saber que me iba a encontrar. La textura de la media no era muy agradable, pero cuando al llegar a mitad de muslo la textura cambio a mas rugosa, para después convertirse en la extrema suavidad de su piel, no pude evitar abrir los ojos. Liguero negro con braguitas de encaje mis manos se posaron en la parte trasera de sus muslos y al trepar por ellos comprobé que se trataba de un culotte.

Me separe un poco para poder ver el conjunto bien y mi cara se hundió entre sus piernas de golpe, empapándome en su más íntimo calor. Su aroma a humedad interna era muy intenso y mientras mi cara se refregaba contra sus muslos, mis manos desabrocharon el liguero.

Subí a besarla, creo que quería darla las gracias por hacerme vivir ese momento, pero no salieron palabras de mi, solo un beso intenso muy sexual, al separarnos volví a bajar despacio mientras mis manos bajaban también su culote.

Mi rodilla derecha se apoyó en el suelo, pero la pierna izquierda no la arrodille, cogí su pie derecho para posarlo sobre mi muslo, lo que me permitió ver como su flor se abría lentamente, dejando como secuela hilitos de esencias, que se resistían a separarse de los dos labios. Que visión su flor tan abierta, tan húmeda, tan cálida, tan deseosa. Mi cabeza iba a explotar y mi lengua decidió recoger los hilos de sabor que aun quedaban. Lamí las delicias de los bordes de sus labios mientras ella suspiraba, mientras mi lengua viajaba desde abajo arriba mi nariz se coló empapándose de olor y abriendo el camino. Mis manos apretaban con fuerza insana su culo cuando llegue a su clítoris y aunque no había ni empezado a saciarme de ella, de la situación, de la postura, solo con tres toques de mi lengua y labios sobre su montañita, se derramó para mi con gemidos ahogados, que retumbaban en las vacías paredes. Demasiado pronto pensé y mi boca siguió retozando y provocando espasmos en sus caderas, hasta que agarrándome del pelo me obligó a parar, separándome de mi manjar, porque sus terminaciones nerviosas no la dejaban respirar.

Subí y la bese, con un brazo levanté su pierna y con la otra mano acaricié su humedad, otro espasmo, era demasiado pronto, aún estaba excesivamente sensible. Decidí tener calma pero estar preparado y cuando estaba desabrochándome el pantalón sonó el timbre de la puerta.

Visto y no visto nos recompusimos como buenamente pudimos, resultó ser una vecina con un puñado de cartas de los anteriores inquilinos que por lo visto rebosaban en el buzón y cuando se pudo deshacer de ella la tumbe sobre la mesa de la cocina, mi polla estaba a reventar.

-Ehhhh despierta, que estoy aquí.¿Donde anda tu cabecita?- Su frase me sacó de golpe de mi trance retornando a la realidad, sin tener muy claro cuanto tiempo había estado ausente e improvise una excusa.
-Maria disculpa, es que al ver la lluvia me puse un poco melancólico.
-¿Melancólico? y ?¿que tipo de melancolía genera ese bulto en tu pantalón?

Y en fin, las explicaciones que tuve que dar por mi pequeño viaje por los recuerdos, no vienen al caso ahora.

martes, 9 de abril de 2013

Camaleón


Soy un camaleón sexual, puedo ser el amante más dulce y cariñoso del mundo, el depredador más insaciable pasando por todos los estados intermedios. Además puedo disfrutar de cualquiera de las situaciones porque mi mayor disfrute esta en ver a una mujer saciada.

A veces intuyo sus apetencias, otras me las indican o las pregunto directamente si me tienen muy despistado. A esta chica simplemente la intuí, hicimos el amor de forma normal la vi deshacerse varias veces en mi y su cara me decía que hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto del sexo.

Apenas nos conocíamos así que al terminar estuvimos hablando de trivialidades en una conversación muy distendida y a la hora de irme, justo en la puerta de su casa sin yo pedirle absolutamente nada, se arrodillo ante mi y empezó ha hacerme una felación. La verdad que no tenía muchas esperanzas de que mi pene la correspondiese con la dureza que merecía la situación dado al trasiego reciente que habíamos tenido, pero su destreza con la boca era grande y no tardó nada en tenerme a mil.

Tan excitado me tenia que en vez de dejarla trabajar y relajarme empecé a embestirla de manera instintiva y a medida que mi excitación se incrementaba mis embestidas en su boca también crecían en fuerza en intensidad y profundidad, ella lejos de rechazarlas parecía excitarle así que agarre su nuca y literalmente la folle la boca, entre algún balbuceo que otro pude oír “que malo eres” pero nada no opuso absolutamente nada de resistencia.

Cuando descargue en su garganta y pude recuperarme, entre jadeos y besos pude responder a su pregunta de si me había gustado, con otra pregunta “tu lo que querías es que volviese pronto ¿verdad? No respondió, ni hizo falta, su sonrisa pícara era mejor respuesta que cualquier palabra que hubiese salido de su boca.

Ese encuentro me hizo reflexionar y desear repetir tan pronto como nos fuera posible. Pero la mamada final fue tan excitante que quería repetirla, me hizo pensar en que yo era algo egoísta, me daba igual follármela otra vez. Lo que yo deseaba es que me hiciera otra mamada como aquélla y repitiendo la escena en mi memoria, me di cuenta de que ella había disfrutado tanto en aquella situación como yo, lo cual me hizo trazar un plan.

Unas búsquedas en internet y fui a la ferretería a comprar unas cuerdas, en teoría debería haber comprado cuerdas especiales pero el encuentro era inminente y no tenía posibilidad de adquirirlas, así que estuve mirando hasta que al final en una tienda de deportes encontré lo que más se aproximaba a lo buscado.

En casa delante del ordenador estuve ensayando un nudo que generaba una especie de esposas ajustables y no paré hasta que no tuve totalmente ensayado y memorizado el nudo.

La puerta se abrió y allí estaba, vestía una sonrisa aderezada de un salto de cama casi casi transparente. Ella no esperaba nada dado que yo había trazado mi plan sin consultarla, sin siquiera indagar. Aquellos “que malo eres” entre jadeos me habían dado el valor para tomar la decisión de forma unilateral.

Se cerró la puerta tras de mi y cuando se giró la atrape, mientras olía su cuello y ella suspiraba saque de mi bolsillo un antifaz que inmediatamente la puse, no dijo nada ni yo tampoco pero hizo un sonido un “ummmm” que me hizo dar el siguiente paso, dado que esto no la había desagradado, acaricie sus dos brazos desde atrás desde sus hombros hasta sus muñecas a la vez que los iba acomodando en su espalda y ahí los sujete con una sola mano mientras sacaba la cuerda. A la primera, trace con las cuerdas las líneas perfectas rodeando sus muñecas y antes casi de que se diese cuenta la tenia con los brazos inmovilizados en su espalda.

-Ummmmmm que vas hacerme.
-Callate, no quiero volverte a oír a no ser que yo te lo diga.

De su boca fue a salir alguna palabra pero yo estaba preparado y con un pequeño tirón hacia abajo de las cuerdas, deje bien claro quien mandaba allí. La dirigí agarrada por los hombros al comedor y el radiador era tal y como yo recordaba. De  espaldas a la pared la obligue a arrodillarse sin mediar palabras simplemente dirigiendo su cuerpo con mis manos, aproximadamente a una distancia de un metro del radiador, y ate la cuerda al radiador.

Ella respiraba de manera nerviosa y compulsiva, reflexione mucho si llegado a este punto decirla que podíamos parar en el momento que ella quisiese, pero había llegado a la conclusión que si ella no quería que hiciese algo me lo haría saber, así que mientras que no se negase a mis ordenes yo continuaría con mi plan. Se que la gente pacta  palabras etc, pero me pareció que hablar de ello en este momento haría que su excitación bajase y me abstuve de comentar nada. Pararía si ella me lo hacia saber y me disculparía por mi error pero no la iba a contar nada.

Me separe para ver la escena, no me gusto había demasiada luz encendí un par de velas que tenía sobre la mesita del salón y apague la luz, ahora era perfecto- Estaba de rodillas pero sentada sobre sus gemelos, su pecho se movía nervioso por las fuertes respiraciones que estaba realizando ,debido al miedo de la incertidumbre a lo que la podía pasar, pero en sus casi jadeos se intuía excitación.

La luz de las velas jugaba con su salto de cama creando y borrando  sombras y luces, me acerque y tirando de su cuello hacia arriba la hice levantarse de sus gemelos, estaba de rodillas y empecé a tirar de ella hacia mi, ando con las rodillas hasta que sus brazos estaban en tensión y era imposible avanzar más.

Joder su excitación era mayor ,al soltarla hizo ademán de sentarse otra vez sobre sus gemelos pero sujetándola el cuello la hice saber que eso no era lo que yo deseaba. Ordenes silenciosas que ella entendía y acataba sin oponer nada de resistencia.

Y como he dicho el camaleón apareció, sin duda esta escena, una chica con los ojos vendados, de rodillas con un salto de cama con los dos brazos atados a la espalda pero en tensión debido a la distancia del radiador donde estaba atada me habría repugnado en una película o en otra situación distinta, pero la excitación que ella transmitía hacia que mi empalme fuese casi doloroso.

Me regodee un rato aun, observando la escena desde distintos sitios, moviéndome sigilosamente para que no pudiese localizar mi ubicación, hasta que me plante delante de ella, creo que intuyo mi cercanía pero no estoy seguro porque al bajarme la cremallera del pantalón se asusto y sus reflejos la hicieron dar un pequeño respingo.

Mientras me bajaba los pantalones y boxer por debajo de las rodillas ella ya había recuperado la posición, me puse a la distancia justa y tras agarrar su cabello tire de su cabeza hacia mi polla. Sus brazos se tensaron, ya no podía moverse más adelante, hacia atrás tampoco porque mis manos habían hecho presa de su cabello, avance un poco mi culo hacia delante y cuando mi glande rozó sus labios su boca se abrió instintivamente.

Jugué sin apenas metérsela, rozando mi glande en sus labios y lengua, empapando su cara con la saliva que lubricaba mi polla y empecé a profundizar mas y mas en su boca hasta que la primera arcada apareció, su reacción fue tirar de la cabeza hacia atrás pero no podía mis manos al ver su resistencia la atrajeron más hacia mi.

Empecé a embestirla fuerte sacando mi polla totalmente de su boca y clavándosela hasta que aparecían las arcadas, nada ni una palabra pronunciada por ninguno, pero sus jadeos entre sonido de fluidos de su boca, junto con las arcadas y jadeos me hicieron saber que ella estaba incluso más excitada que yo. Pronto me abandone, había estado jugando y comprobando su aceptación de la situación, pero ahora deseaba correrme y esta vez no me iba a hacer una paja en su boca para menguar el tiempo de sometimiento. Seguí y seguí follándola la boca cada vez con mayor rudeza y ella cada vez jadeaba más fuerte, las embestidas iban desde totalmente fuera de su boca hasta que sus labios rozaban mis huevos, no podía retener mi polla dentro porque se atragantaba la sacaba inmediatamente para que pudiese tomar aire y atacar otra vez.

En una de las embestidas cuando mi polla estaba fuera llego el primer chorretón de semen que  afortunadamente dio en el antifaz porque sino la habría entrado en el ojo, el resto de mi esperma se derramó en su mismísima garganta, esta vez si que me mantuve adentro hasta que mi placer casi desapareció, al sacarla su arcada fue más fuerte que las anteriores y por un momento pensé que iba a vomitar, pero poco a poco las arcadas cesaron y recuperó su respiración.

Mi polla estaba limpia solo tenía saliva y me senté en el sofá mientras la miraba, cuando yo recupere el aliento un poco la eche poco a poco hacia atrás para que la tensión de sus brazos disminuyese. Iba a preguntarla que si la había gustado cuando casi resbale, en el suelo había un charco de tamaño considerable. Pensé que se había orinado pero al tocarlo con la mano comprobé que la textura era distinta y por supuesto no pude reprimir el catarlo, con lo que ya me cercione totalmente que eran sus fluidos mas pasionales.

La pregunta sobraba, ella lo había disfrutado y no quería estropear el embrujo del momento, tenía que acabar aquí, sin conversaciones posteriores por mucho que a mi me apeteciese. Así que la desate del radiador, las manos también se las solté y antes de que ella misma se pudiese quitar el antifaz me había esfumado de su casa. Jodido por no haberla dado un beso de despedida pero satisfecho sabiendo que había conseguido que pasase un momento que no olvidará.

domingo, 3 de febrero de 2013

Esparadrapo


Este relato esta basado en una escena de cine de lo más asquerosa que recuerdo.

Si ya de por si la película no es de muy buen gusto la escena que os traigo es de las mas desagradables que recuerdo, así que avisados estáis tanto la escena como el relato son realmente repugnantes. Verlo y o leerlo bajo vuestra propia responsabilidad y a mi no me culpéis si os desaparece la libido por un tiempo indefinido, que os he avisado que puede ocurrir.

La escena : http://www.youtube.com/watch?v=WFjIsSFCWH0

Esparadrapo 

Cuantas veces más tendré que oír la famosa frase “Yo no me arrepiento de nada”. Como se puede ser tan cínico o lo que es peor tener una vida tan insulsa, que no hay nada de lo que arrepentirse. Pero nada, tendré que seguir oyéndolo por el resto de mi vida, que parece que a la gente le gusta la frasecita. Pues yo si me arrepiento de muchos momentos en mi vida, lo cual no significa que no haya aprendido de esas vivencias, pero vaya que si me arrepiento y aquí os voy a relatar algo que de tener oportunidad cambiaría totalmente.

Después de una noche de excesos, solo de drogas, no os penséis otra cosa, que por aquellos entonces yo follaba na y menos, me dirigía a mi casa a dormir la mona. Cuando me encontré con ella. Dejar caer el artículo ella aquí suena a diva pero no es eso, es que me encontré con la Mona, una chica de mi instituto que se había tripulado a todos los malotes del barrio y yo como solo era aspirante a malote, pues no tuve el placer de disfrutarla.

Habían pasado un montón de años y como era de esperar ella había acabado como todos imaginábamos. Una yonki que apenas pesaría 40 kilos con la cara demacrada, la mirada ida y con una dentadura, quiero decir ausencia de dentadura. La reconocí al instante y no albergaba muchas esperanzas de que se acordase de mi, pero desafortunadamente tuvo un momento de lucidez. Abrió aquello que en su día fue una boca y me dijo “Ey tu” me intento señalar con el dedo, pero su brazo apenas pudo subir era un esfuerzo demasiado grande para el colocón que llevaba.

-Hola Mona, estas igual que siempre.- Joder me creció medio palmo la nariz.
-Que dices tío peso 20 kilos menos, mis tetas desaparecieron y mira mi boca.- Abrió aquello y pude contar hasta dos ,que eran los dientes que la quedaban.
-Bueno en espíritu eres la misma.- Joder casi le saco el ojo con la nariz al crecerme otro palmo.
-Oye que no me acuerdo muy bien, a ti no te la chupe nunca ¿no?.- Me dieron ganas de decir sería más fácil recordar los nombres de los tíos a los que no se la chupastes del insti.
-No, no tuve ese placer.
-Pues que raro, pero si quieres lo solucionamos.

Aquí es cuando te das cuenta que los tíos no tenemos criterio alguno, nos ponen algo a huevo y por mucho que mi mente dijese “tas loco” mi polla ya había respondido teniendo una erección inmediata,.

La conteste que me encantaría, pero que a mi casa no podíamos ir, replicó que a la suya tampoco y me soltó un morreo, tengo que decir que el sabor de su boca era indescriptible, rancio y seco por dentro con unos labios gélidos y cortantes. Al separarse del beso me dijo.

-Vamos a este bar mismo y lo solucionamos.- Inicio el camino y yo, bueno mi polla, la siguió instintivamente. En aquel mismo instante mi listón, ya de por si no muy alto, fue enterrado a gran profundidad, e hice mía la frase “No es que no tenga el listón poco alto,es que esta muy profundo”.

Mientras la seguía, andaba yo inspeccionando con mi lengua algo que había en mi boca cuando se dio la vuelta.

-Tío he perdido un diente, no te lo tragues que lo necesito.- ¡Ostias! saque lo que mi lengua llevaba rato dando vueltas y vueltas para averiguar que era y efectivamente en su tiempo aquella cosa medio negra medio amarilla, debió ser un diente. Por supuesto se lo devolví, sacó una cajita de no se donde, al abrirla pude ver una cantidad considerable de cositas que en su día eran dientes y lo guardo. Me contó que los tenía todos, porque cuando ahorrase iría a un dentista para que se los reimplantase. Mientras guardaba la cajita quien sabe donde, yo pensaba ¿Ha dicho ahorrar? ¿Una yonky conoce el significado de esa palabra?

Y entramos, era un local de apuestas con mucho movimiento, afortunadamente el camarero estaba enfrascado en una intensa conversación, porque solo tenia pasta para un vaso de agua y me extrañaría mucho que ella llevase algo. Tiramos directos al servicio sin llamar mucho la atención cosa complicada para una yonky y un aspirante a serlo. Sin duda era el bar más apropiado para nuestras intenciones. Al entrar al pasillo que llevaba al servicio salió un menda empapado de arriba a abajo. ¡Joder un bar con ducha! Pense, pero el olor que desprendía, me hizo sospechar que esa ducha llevaba mucho tiempo sin usarse.

Justo antes de entrar oi una voz que decía “El retrete mas sucio de escocia” y la pregunte.
-¿Mona has oído eso?
-¿El que?
-Una especie de voz en off.
-Será tu imaginación, que te crees que estas en una peli. Mirame soy Claudia Chifer.

Abrió la puerta, un paso y el mundo se detuvo, fui rodeado por una ola de calor húmedo casi chorreante de un olor nauseabundo, mi nariz se negó a respirar, joder si hasta mis orejas se cerraron. Jamás había estado en un sitio tan desagradable, mirase a donde mirase era repugnante, manchas por todos los sitios, el suelo estaba totalmente cubierto de líquido en el que flotaba un hervidero de materia orgánica, que en algún momento fue ingerida y expulsada en forma de vomitona o de manera tradicional.

El water rebosaba fluidos que se iban cayendo y me sentí daltónico porque allí todo era marrón, de distintos tonos pero todo marrón. ¿Sabéis que es lo más increíble? Yo seguía empalmado, mi polla había decidido follar, que ya era hora y no se iba a echar atrás aunque la situación, el sitio y la contraria mereciesen una repensadita.

La puerta se cerro y como yo tenia miedo de donde pisar di un par de pasos atrás hasta que mi espalda quedo apoyada en la madera, tampoco es que tuviese mucho tiempo de pensármelo, no había terminado de analizar el sitio y mucho menos de aclimatar mis sentidos, cuando Mona ya estaba de rodillas con mi polla en su “boca”. En una de las embestidas sentí un dolor a lo largo de mi pene que me hizo chillar, el diente que le quedaba se había paseado a lo largo de mi pene arañandome.

-Uy perdona- Se disculpó y tras añadir -Va si total- volvió a sacar la cajita de no se donde y se arrancó el diente de cuajo, que guardo con sus antiguos compañeros.
-Joder Mona- Tuve que decir, porque la verdad que la mamada se había convertido en espectacular después del incidente. En cada embestida notaba como mi glande pasaba por distintas capas, primero los labios para llegar a las encías rozar su lengua y finalmente acabar en su garganta. Me miro y al ver mi cara dijo.
-Mejor paro que si no me dejas a dos velas.- Y menos mal que paró, porque si llega a seguir un poco más la pido matrimonio allí mismo.

Se levantó y se metió en el estrecho water, agacho la espalda hacia delante hasta que quedó apoyada con las dos manos en la pared del fondo, al abrir las piernas su faldita subió un poco. Yo me acerque termine de subirla y aparté las bragas, de las que me costó desprenderme porque se me quedaron pegadas y cada vez que una mano ayudaba a la otra a librarse, se quedaba atrapada, finalmente tire fuerte de las dos manos y las bragas cedieron haciendo un sonoro plas sobre su huesos.
 
-Tendrás condon ¿no?.

Pues obviamente no tenía, ni ella tampoco pero había una máquina expendedora y yo tenia un euro. Me acerque iba a introducir el euro sin fe ninguna, cuando en el suelo vi uno usado, no me quise arriesgarme a quedarme sin follar por ser un milindris. Mire de reojo y como Mona estaba despistada lo coji y me lo puse. Con las prisas no tuve tiempo de vaciarlo por lo que note algo de fresquito cuando mi glande alcanzó la zona del depósito.

-Que suerte la maquina tenia.- Me volvi hacia ella con una gran sonrisa y ya enfundado, me miró y dijo:
-Podías haberlo sacado antes que por el color que tiene tan amarillo seguro que es de sabor a plátano.

Intente metérsela pero aquello estaba seco seco seco y el condón que me había puesto, solo estaba húmedo por dentro, así que nada de lubricación. La solución estaba a dos palmos escasos, así que baje mi mano hasta el water y con lo que mi mano recogió frote en mi polla y su coño. Era una mezcla de líquidos con tropezones blanditos Y ahora si pude clavársela entera. Entre embestida y embestida ella me miraba la cara y volvió a averiguar que me iba a ir ya, por lo que paró y me pidió que me sentara.

Yo inconscientemente por el momento del calentón me senté en el water rebosante de esa masa gelatinosa de distintas texturas y colores marrones, curiosamente estaba caliente. Mientras ella se sentaba encima mía y se embestía con mi polla, me vino a la memoria el chaval que vimos salir. Joder aquí no hay duchas ¿como coño se habria empapado de la cabeza a los pies? Y como yo andaba perdido en mis elucubraciones esta vez Mona no se percato y me corrí.

-Jo tío, mas dejao a medias tendrás que comérmelo.

Buffff la perspectiva me asustaba mucho y al levantarse me dijo.

-El condón tío, se ha quedao dentro, joder que mal royo, tienes que sacármelo.

Empecé a hurgar con un dedo, con dos, cuando meti los cuatro ella me animo a continuar. Mi mano entró entera yo buscaba y buscaba pero no encontraba nada y seguí avanzando con la mano hasta que mi brazo entero estaba dentro de su coño.
-Mona no lo encuentro.
-Tienes que sacarlo tío.
Intente meter la cabeza para ver si con el sentido de la vista o el del olfato era capaz de localizarlo, pero me llego la reprimenda.

-Que bestia eres tío.
-Es que no veo y así no lo encuentro
-Pues saca el brazo antes de meter la cabeza que si no me vas a destrozar.

Saque el brazo y metí mi cabeza poco a poco, fue bastante fácil. Un vistazo rápido y resolví el misterio de la cajita de futuros implantes, pero el condón no aparecía. Cerré los ojos y aspiré por mi nariz, me llego un olorcillo a rancio, así que abrí los ojos fije mi vista allí. Me pareció divisarlo pero claro, ahora ¿con que lo cogía? Un empujón mas y mi lengua empezó a rozar el condón, otro empujón mas y lo atrape con mis labios, empecé a tirar pero se había quedado atrapado.

Y tirando tirando fue como sin darme cuenta sorbí el contenido que me llenó la boca de dos fluidos, uno más calentito, que seguramente sería mi propia semilla y tropezuelos semiblanditos que al aplastarlos con la lengua se disolvían, que seguramente serían la simiente del anterior usuario. Parece que al vaciar el condón, este se quedó libre cayéndome de culo en el suelo ya fuera de su coño y totalmente empapado, como el chaval que vi al entrar pero viscoso.

-Lo tengo- dije con el condón aun en la boca y con cara de felicidad después de haber estado metido hasta los pies en su coño y haber sido parido.

Y en fin, eso fue lo que me ocurrió. Así que retomando, a los que dicen “Ahhhh es que yo no me arrepiento de nada”, les digo que son muy cínicos. Que yo si me arrepiento y aprendo. Por eso desde entonces siempre llevo esparadrapo encima para sujetarme bien el condón.

viernes, 18 de enero de 2013

Ingrediente secreto


Todo el mundo tiene una vecina bruja, y no me refiero al significado negativo de la palabra sino al esotérico, a esas mujeres que se sienten vinculadas con el mas allá o con las fuerzas ocultas de la naturaleza. Y las casualidades de la vida quisieron que tras realizar mi compra coincidiese con ella al retornar a mi morada.

-¿La compra de la semana no?- Dijo mientras observaba mis bolsas de plástico.
-Sí, bueno no exactamente.- No se porque tuve que poner coletilla a mi afirmación pero la frase hizo que sus ojos me interrogasen sin mediar una sola palabra.

Y sin querer me vi contando que la compra en realidad era para una fiesta que realizaba con un grupo de amigos periódicamente. Todos los años nos reuníamos y realizábamos un concurso de tapas. Cada asistente tenia que llevar materias primas para realizar una tapa. Uno tras otro íbamos realizando nuestra creación gastronómica. Era paladeada por los asistentes y se depositaban los votos de manera anónima.

Jamas había ganado y ni tan siquiera me había aproximado, yo normalmente quedaba de los últimos y la verdad que no me importaba, me divertía enormemente esa fiesta, no solo por el deleite de mi paladar, también mantenía el contacto de un antisocial como yo con amistades de juventud.

Me pregunto que iba a preparar y tras contarle mi receta emitió un -ummmmmmm- luego se produjo una pausa y me dijo:

-Antes de irte pasa por mi casa, te daré un ingrediente secreto que hará que tu plato sea exótico. Me despedí agradecido pero sin intenciones de aceptar su ofrecimiento.

Y al día siguiente cuando estaba rescatando los ingredientes del frigorífico sonó el timbre.

-Como no tienes intención de venir a por el ingrediente aquí te lo traigo. Cuando termines tu plato espolvorea un poco de esto por encima y ganaras.

No pude ni responder me vi callado con la puerta aun abierta con un salero en la mano y acojonado pensando en como podía intuirme de esa forma.

Yo no quería ganar el concurso. El pseudo premio implicaba que al año siguiente tenias que preparar el concurso y la verdad además que no me apetecía nada celebrar la fiesta en mi casa, me cargaba la idea de tener que ponerme en contacto con todos, ¿he dicho ya que soy un poco antisocial?
Pero por mucho que me asustaba ganar el concurso, mas me asustaba la idea de tener que esquivar la mirada escudriñadora de mi vecina. Así que ahí me encontraba yo espolvoreando con el salero justo antes de ser juzgado, vaya olvide presentar mi creación culinaria.

Bueno mía lo que se dice mía no es, mas bien la mezcla de dos recetas de dos amigas :

PIMIENTOS DEL PADRON RELLENOS DE DELICIAS

INGREDIENTES:
   Pimientos del padrón.
   Anchoas.
   Pimientos asados.
   Queso camembert.
   Aceite de oliva.
   Ingrediente secreto.
PREPARACION:
   Quitar el culo a los pimientos y vaciarlos. Reservar.
   Mezclar las anchoas el queso y los pimientos asados, utilizar una batidora hasta que quede una crema espesa.
   Rellenar los pimientos del padrón con la crema y taparlos con el culo del propio pimiento.
   Freír los pimientos rellenos en aceite.
   Disponer los pimientos en un plato y espolvorear con el ingrediente secreto.

Previa a mi salida habían salido un par de pinchos a los que tuve que votar con 3 puntos. Soy tan básico que me gusta o no me gusta, así que mis votos siempre han sido 3 o 0.

Y salí de la cocina plato en mano para depositarlo en la mesa y que el anfitrión realizase la correspondiente foto. No había mucha expectación por mi pincho, es lo que tiene ser el perdedor todos los años. Cogí el plato en mano y empezaron a abandonar las diversas tertulias, como es de rigor ofrecí primero a Ines la anfitriona.

Al empezar a ver su cara me asuste, por un instante pensé que había ido a coger uno de los que si pican, hasta que oí el primer -Ummmmm- que critica mas buena pensé al oírla sin imaginarme lo que iba a suceder.

Y el sonido que produjo al probarlo fue el preludio de una consecución de jadeos ante la perplejidad de todos mientras jadeaba empezó a manosearse los pechos cayo de rodillas y su cortita falda subió hasta convertirse en cinturón mientras que su mano frotaba su sexo fe forma salvaje y compulsiva llevándola en un orgasmo de una intensidad brutal

Cuando levante la cabeza del plato habían desaparecido mas de la mitad de los pimientos y continuaban cogiendo hasta que quedo solo el mio. Fue una explosión uno tras otro todos se iban abandonando a sus instintos mas primitivos en una exponencial de lujuria inimaginable.

La ropa volaba las caricias y besos saltaban a la persona mas cercana y tuve a mi alcance diversas escenas de sexo entre los 14 asistentes. Parejas amándose y observando como su pareja real practicaba sexo con otra u otro. Tríos en las dos modalidades. Mi perplejidad iba en aumento y engullí mi tapa.

Sentí una explosión de calor que recorrió mi cuerpo el plato se me cayo y la erección fue inmediata. Sentí la necesidad animal de penetrar, jamas había tenido esa sensación de una manera tan intensa y empecé a buscar un hueco donde incorporarme. Mi vista se topo con José que se encontraba entre las piernas de Yoli, inmediatamente me vino a la mente Irene, pero no estaba. Mi ansiedad creció, hacia dos años años ella y yo tuvimos mas que palabras que no acabaron en algo mas porque los dos estábamos excesivamente bebidos y en la fiesta del año siguiente ya vino acompañada de su actual pareja José.

Fui a la cocina y allí estaba con el frigorífico abierto, al llamarla se giro.

-Tengo sed, tengo mucha sed- Dijo mientras sacaba botellas de la nevera y bebía como si hubiese estado en el Sahara,cuando vi como se derramaba leche por su escote me vino a la mente una escena de una película que había visto de adolescente. Y que. Había despertado mi fetichismo por la lencería.

La quite suavemente el vaso y empecé a derramarla por la base de su espalda. Que visión el liquido blanco paseándose por las curvas de su culito con el contraste del negro de su liguero y sus braguitas.


No hubo tiempo de mas se volvió para besarme y follamos como animales, esta expresión la había utilizado mas veces para describir sexo desenfrenado pero lo de ese momento fue realmente brutal y lo. Anterior no me pareció a la postre follar como animales.

Los dos acabamos en una orgía imparable con los demás en un no parar todas eran receptivas a mis caricias y a mis deseos y por supuesto yo a los de ellas, hasta que todos uno por uno fuimos cayendo agotados en un intenso sueño.

El despertar fue un momento un poco bochornoso, me hice el dormido mientras analizaba lo ocurrido y pude oír como poco a poco se iban levantando todos y llamaban a sus parejas mientras escarbaban en la montonera de ropa y tras vestirse desaparecer.

Yo no debía explicaciones a nadie porque era uno de los pocos singles asistentes, pero el hecho de que mi tapa produjese aquella reacción me hizo sentir incomodo y salir como todos a hurtadillas.

Por supuestos pasados unos días fui a devolver el salero a mi vecina y cuando relate lo acontecido, me dejo aun mas perplejo al contarme que lo único que pretendió era subir mi autoestima que el contenido era simplemente sal del Himalaya. Como mi cara era de perplejidad derramo el salero cogió un poco lo probo y me dio a mi también. Nada no se produjo la explosión de calor ni ningún síntoma mas.

Sigo manteniendo el contacto con algunos pero jamas hemos tratado de lo ocurrido. Ignoro si siguen realizando la fiesta de la tapa anual, pero si la hacen a mi no me invitan.