Todo el mundo tiene una vecina bruja, y no me refiero al significado negativo de la palabra sino al esotérico, a esas mujeres que se sienten vinculadas con el mas allá o con las fuerzas ocultas de la naturaleza. Y las casualidades de la vida quisieron que tras realizar mi compra coincidiese con ella al retornar a mi morada.
-¿La compra de la semana no?- Dijo mientras observaba mis bolsas de plástico.
-Sí, bueno no exactamente.- No se porque tuve que poner coletilla a mi afirmación pero la frase hizo que sus ojos me interrogasen sin mediar una sola palabra.
Y sin querer me vi contando que la compra en realidad era para una fiesta que realizaba con un grupo de amigos periódicamente. Todos los años nos reuníamos y realizábamos un concurso de tapas. Cada asistente tenia que llevar materias primas para realizar una tapa. Uno tras otro íbamos realizando nuestra creación gastronómica. Era paladeada por los asistentes y se depositaban los votos de manera anónima.
Jamas había ganado y ni tan siquiera me había aproximado, yo normalmente quedaba de los últimos y la verdad que no me importaba, me divertía enormemente esa fiesta, no solo por el deleite de mi paladar, también mantenía el contacto de un antisocial como yo con amistades de juventud.
Me pregunto que iba a preparar y tras contarle mi receta emitió un -ummmmmmm- luego se produjo una pausa y me dijo:
-Antes de irte pasa por mi casa, te daré un ingrediente secreto que hará que tu plato sea exótico. Me despedí agradecido pero sin intenciones de aceptar su ofrecimiento.
Y al día siguiente cuando estaba rescatando los ingredientes del frigorífico sonó el timbre.
-Como no tienes intención de venir a por el ingrediente aquí te lo traigo. Cuando termines tu plato espolvorea un poco de esto por encima y ganaras.
No pude ni responder me vi callado con la puerta aun abierta con un salero en la mano y acojonado pensando en como podía intuirme de esa forma.
Yo no quería ganar el concurso. El pseudo premio implicaba que al año siguiente tenias que preparar el concurso y la verdad además que no me apetecía nada celebrar la fiesta en mi casa, me cargaba la idea de tener que ponerme en contacto con todos, ¿he dicho ya que soy un poco antisocial?
Pero por mucho que me asustaba ganar el concurso, mas me asustaba la idea de tener que esquivar la mirada escudriñadora de mi vecina. Así que ahí me encontraba yo espolvoreando con el salero justo antes de ser juzgado, vaya olvide presentar mi creación culinaria.
Bueno mía lo que se dice mía no es, mas bien la mezcla de dos recetas de dos amigas :
PIMIENTOS DEL PADRON RELLENOS DE DELICIAS
INGREDIENTES:
Pimientos del padrón.
Anchoas.
Pimientos asados.
Queso camembert.
Aceite de oliva.
Ingrediente secreto.
PREPARACION:
Quitar el culo a los pimientos y vaciarlos. Reservar.
Mezclar las anchoas el queso y los pimientos asados, utilizar una batidora hasta que quede una crema espesa.
Rellenar los pimientos del padrón con la crema y taparlos con el culo del propio pimiento.
Freír los pimientos rellenos en aceite.
Disponer los pimientos en un plato y espolvorear con el ingrediente secreto.
Previa a mi salida habían salido un par de pinchos a los que tuve que votar con 3 puntos. Soy tan básico que me gusta o no me gusta, así que mis votos siempre han sido 3 o 0.
Y salí de la cocina plato en mano para depositarlo en la mesa y que el anfitrión realizase la correspondiente foto. No había mucha expectación por mi pincho, es lo que tiene ser el perdedor todos los años. Cogí el plato en mano y empezaron a abandonar las diversas tertulias, como es de rigor ofrecí primero a Ines la anfitriona.
Al empezar a ver su cara me asuste, por un instante pensé que había ido a coger uno de los que si pican, hasta que oí el primer -Ummmmm- que critica mas buena pensé al oírla sin imaginarme lo que iba a suceder.
Y el sonido que produjo al probarlo fue el preludio de una consecución de jadeos ante la perplejidad de todos mientras jadeaba empezó a manosearse los pechos cayo de rodillas y su cortita falda subió hasta convertirse en cinturón mientras que su mano frotaba su sexo fe forma salvaje y compulsiva llevándola en un orgasmo de una intensidad brutal
Cuando levante la cabeza del plato habían desaparecido mas de la mitad de los pimientos y continuaban cogiendo hasta que quedo solo el mio. Fue una explosión uno tras otro todos se iban abandonando a sus instintos mas primitivos en una exponencial de lujuria inimaginable.
La ropa volaba las caricias y besos saltaban a la persona mas cercana y tuve a mi alcance diversas escenas de sexo entre los 14 asistentes. Parejas amándose y observando como su pareja real practicaba sexo con otra u otro. Tríos en las dos modalidades. Mi perplejidad iba en aumento y engullí mi tapa.
Sentí una explosión de calor que recorrió mi cuerpo el plato se me cayo y la erección fue inmediata. Sentí la necesidad animal de penetrar, jamas había tenido esa sensación de una manera tan intensa y empecé a buscar un hueco donde incorporarme. Mi vista se topo con José que se encontraba entre las piernas de Yoli, inmediatamente me vino a la mente Irene, pero no estaba. Mi ansiedad creció, hacia dos años años ella y yo tuvimos mas que palabras que no acabaron en algo mas porque los dos estábamos excesivamente bebidos y en la fiesta del año siguiente ya vino acompañada de su actual pareja José.
Fui a la cocina y allí estaba con el frigorífico abierto, al llamarla se giro.
-Tengo sed, tengo mucha sed- Dijo mientras sacaba botellas de la nevera y bebía como si hubiese estado en el Sahara,cuando vi como se derramaba leche por su escote me vino a la mente una escena de una película que había visto de adolescente. Y que. Había despertado mi fetichismo por la lencería.
La quite suavemente el vaso y empecé a derramarla por la base de su espalda. Que visión el liquido blanco paseándose por las curvas de su culito con el contraste del negro de su liguero y sus braguitas.
No hubo tiempo de mas se volvió para besarme y follamos como animales, esta expresión la había utilizado mas veces para describir sexo desenfrenado pero lo de ese momento fue realmente brutal y lo. Anterior no me pareció a la postre follar como animales.
Los dos acabamos en una orgía imparable con los demás en un no parar todas eran receptivas a mis caricias y a mis deseos y por supuesto yo a los de ellas, hasta que todos uno por uno fuimos cayendo agotados en un intenso sueño.
El despertar fue un momento un poco bochornoso, me hice el dormido mientras analizaba lo ocurrido y pude oír como poco a poco se iban levantando todos y llamaban a sus parejas mientras escarbaban en la montonera de ropa y tras vestirse desaparecer.
Yo no debía explicaciones a nadie porque era uno de los pocos singles asistentes, pero el hecho de que mi tapa produjese aquella reacción me hizo sentir incomodo y salir como todos a hurtadillas.
Por supuestos pasados unos días fui a devolver el salero a mi vecina y cuando relate lo acontecido, me dejo aun mas perplejo al contarme que lo único que pretendió era subir mi autoestima que el contenido era simplemente sal del Himalaya. Como mi cara era de perplejidad derramo el salero cogió un poco lo probo y me dio a mi también. Nada no se produjo la explosión de calor ni ningún síntoma mas.
Sigo manteniendo el contacto con algunos pero jamas hemos tratado de lo ocurrido. Ignoro si siguen realizando la fiesta de la tapa anual, pero si la hacen a mi no me invitan.


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