viernes, 11 de enero de 2013

Southern Confort


Al abrir la puerta del garito lo primero que me llegaron fueron tres acordes, pero concisos y definidos. En ese mismo momento comprendí que la noche iba a ser especial, cuando al entrar en un pub lo primero que oyes es ACDC no falla será una noche explosiva.

Lo segundo que me llegó fue el aroma del sitio, el caso es que este aroma no me era del todo desconocido, como muy muy familiar aunque era la primera vez que mis pies se adrentraban en ese antro. Junta el olor del calor humano, los perfumes de las personas que allí se divertían, el olor a alcohol indeterminado, une los aromas del tabaco con y sin aliñar, obteniendo ese olor particular de sitio en el que la mayoría de los mortales tendrían miedo de entrar, pero que en mi caso me invita a pasar y a sentirme verdaderamente a gusto.

Y todo esto aderezado por los ACDC, joder es que inmediatamente me sentí como en casa.

Mis ojos se aclimataron a la poca luz tan rápido como lo que tardó en cerrarse la puerta tras de mi e iniciaron la inspección preliminar. El sitio estaba muy bien, a la izquierda tenía un escenario que abarcaba toda la pared, los instrumentos estaban preparados como para tocar, aunque también cabía la posibilidad que ya hubiese finalizado y estuviesen reposando tras la batalla, lo cual me hizo sentir una prenostalgia por si me habia perdido el concierto. En toda la pared más cercana a la puerta había sillas y mesas pequeñas, que se iban separando por tabiques de apenas medio metro intentando ofrecer una privacidad del todo inexistente. Una barra central muy larga y estrecha, la parte derecha lucía la misma estética que la izquierda pero con la salvedad de que se cambiaba la zona de escenario por la de juegos, donde había un billar y una diana, además de lo que desde lejos parecía la máquina del tabaco.

Me acerque a la barra, localice al camarero y estuve esperando que me mirase, pero rápido comprendí que era inútil esperar. Ya terminaría su conversación y me localizaría él a mi. Así que apoyé mi espalda en la barra para iniciar el reconocimiento humano. No se intuían grupos en particular, la gente salía de un grupo y se unía a otro o viceversa. Se notaba buen ambiente todos parecían bromear, reirse, expresarse o escuchar y en las mesas imaginaba conversaciones de lo más interesantes y apasionadas. Observando más atentamente a la separación de géneros para realizar mi análisis, me tope con su cara.

Uau que bien se había caracterizado, me dejo impresionado nada más verla. Llevaba la misma ropa, el mismo corte de pelo, hasta la cara era parecidisima a Janis Joplin, así que de un impulso sin apenas pestañear fui a decirle lo mucho que me gustaba su disfraz.

-Increible tu disfraz, perdona que entre así es que ha sido verte y sentir un impulso irresistible por decirte cuando me gustaba Janis.
-Pero bueno ¿es que ya no te gusto? porque yo soy Janis

Mi cara fue de perplejidad llegandome nitido a la parte consciente la rotundidad de su respuesta. Conocéis esa sensación de estar dentro de un sueño y por un instante intuir que es un sueño. Todo entra en pausa por un instante y se te ofrecen tres posibilidades:  dejar de soñar, tomar control del sueño modificandolo a tu antojo y por último la que yo decidí acoger, dejarse llevar por el sueño adentrándote tanto que lo vives como una experiencia real. Fue fugaz e intenso mi pensamiento tanto que no quedaron dudas. Si voy a soñar con Janis quiero vivirlo como si fuese una realidad.

-Ya decia yo que tanta perfección no existe, disculparme un momento regreso enseguida.

Me acerque a la barra pero ahora no iba a tener paciencia porque aún seguía charlando, así que di dos manotazos en la barra, a las que reaccionó con tanta rapidez como la rotundidad de las palmadas, eso si le espere con una flamante sonrisa.
-Una botella de Southern confort. 1
Mientras iba a buscarla, me volví para contar porque me habia deslumbrado tanto, que no recordaba cuántas personas había en su mesa, tan solo estaba acompañada por una pareja.
-Y cuatro vasos.
Mientras me puso la botella y los vasos, comprobé como me habían estado mirando y cuchicheando, mi ego decía que hablaban de mi pero nunca se sabe. Estaba echando mano al bolsillo de atrás para buscar mi cartera, me quedé frío al sacar un papel en vez de mi cartera, me lo acerque para leerlo y el camarero se fue mientras refunfuñaba.
-No hace falta que me enseñes la invitación.

Y eso era justamente una invitación a una fiesta y con un texto de lo más rotundo.
LAS BEBIDAS SON POR PEARL 2

Al sentarme coloque la botella y los cuatro vasos en la mesita e inicie el llenado de todos.
-Este encuentro hay que celebrarlo, vamos ha hacer un brindis.
Sus caras fueron de aceptación inmediata y sus manos fueron tomando los vasos que yo finalizaba de llenar. Hipnotizados por el color del líquido iniciamos el rito del brindis con la mejor de nuestras alegrías. Al sonar el choque de cristales se iniciaron los buenos augurios de los presentes, finalmente yo añadí  -Porque esta noche no acabe nunca- tragamos todos con rapidez  y golpeamos con el culo del vaso la mesa, demostrando que no se había desperdiciado ni una gota. Me había sentado al lado de Janis mientras que la chica estaba enfrente mía y el otro chico al lado contrario a Janis. Con un desplazamiento de silla me aproxime más a Janis, quedando a la justa distancia como para poder agarrar sus manos a la par que iniciaba la conversación.

-Quiero decirte que soy el mayor de tus admiradores- ella simplemente se rió sin duda por el aburrimiento que le producía oír la misma frase tantas veces.
-Supongo que lo habrás oído miles de veces pero es que es verdad, conozco todas tus creaciones, incluso detalles que me he ido encontrando,  rarezas y por supuesto sigo con fervor tu vida.
-¿De verdad? eso tendrías que demostrarlo
Como podía cuestionarlo, yo estaba diciendo una gran verdad se tenía que notar que salía desde dentro y espontánea lo cual me crispo ligeramente y me hizo sacar mi lado más competitivo.
-Demostrare lo que quieras pero solo si apostamos.
-¿Y qué quieres apostar?
Mi cara se iluminó, ahora era mía, estaba justo donde yo quería.
-Contestaré cinco preguntas sobre ti y no fallaré ninguna, si lo consigo tu tendras que hacer lo que yo quiera, de lo contrario yo te complaceré en lo que desees.
-Muy bien empecemos ¿Donde nací?
Mi semblante se oscureció otra vez y espeté.
- Janis no me hagas reir, no te he mentido antes, se mucho sobre ti. No me humilles con preguntas tan tontas.
Su cara paso a sorprendida instantáneamente y me quede observando lo que intuía un proceso mental por su parte, buscando algo realmente complicado que preguntarme.

- ¿Cual es el instrumento de percusión más raro que he usado?
- Fácil una máquina de escribir en Typewriter Tape 3 por cierto me encantó la canción Trouble in mind
- Continua con esta cancion: But if it’s a dream, I don’t want  No I don’t really want it. 4
-If it’s a dream I don’t want nobody to wake me-5 Respondí acompañando cada sílaba con movimientos de mi cuerpo. Su cara quedó algo perpleja por lo rápido de mis dos respuestas anteriores y ahora la pausa se hizo más larga, mientras el proceso mental de antes profundizaba aún más en las entrañas de la memoria.

-¿Sabes a que querían mis padres que me dedicase?
-Si claro, querían que fueras maestra.

- ¿Con cuantas personas he hecho el amor a la vez?
-Creo que tu dijistes con 25.000 6 pero han sido muchas más 400.000 en el festival de Woodstock.7

Otra pausa ahora si que se había sorprendido, pero esta vez gratamente porque yo ya había demostrado que decía la verdad. Y la pregunta final salto de su boca impactándome directamente, como iba a saber yo eso, no me lo podia creer, deberia haber acotado más el juego limitando las preguntas a cosas publicadas sobre ella. Pero ¿cómo iba a saber yo con quien había hecho el amor por primera vez?, estaba jugando sucio y no me pareció adecuado.

- Parece que querias ganar y lo has hecho, aunque hayas usado artimañas. Se perder y cumpliré mi parte cuando desees. Pero ya que he perdido, tengo derecho a que me cuentes ese momento, con todos sus secretos.

Su risa me atravesó, que dualidad el placer de oír su risa mas espontanea y el dolor que me producía por lo injusta que me parecía. El dolor cesó inmediatamente al oír sus palabras.

- Bueno ¿sabes que vamos hacer?. Dejarlo en empate así no gana ninguno.
- Si no gana ninguno, los dos hemos perdido y por lo tanto tenemos que pagar lo apostado, así que Janis tengo que cumplir un deseo tuyo y tu uno mio. ¿Quien empieza?

Recibió la daga con total naturalidad, como si en realidad el que hubiese sido cazado fuese yo, diciendo.
- Tu por supuesto que has sido el incitador de la apuesta.

Me repanchingue mas en mi silla, la sonreí con todo lo mejor de mi y la dije.
- Quiero que me cantes una canción al oído.
- ¿Cual quieres?
- La que a ti te apetezca cantar estará bien.

Y ni corta ni perezosa se levantó de su silla y vino hacia mí con total determinación. Agarrándose la falda por los lados empezó a recortarla, hasta que se quedó justo por encima de sus rodillas. Se adelantó poco a poco y se sentó sobre mi a horcajadas, con la mirada encendida. Me desabrocho tres botones de la camisa, recorrió mi pecho con su lengua mientras seguía acomodándose sobre mi, llego a la oreja me dio un mordisquito y a la par pude sentir su calor en mis partes, a través de mi pantalón y sus braguitas.

Empezó desde un susurro a cantarme, poco a poco fue subiendo la intensidad de su voz y de los movimientos, que realizaba frotando nuestros sexos con demasiadas capas entre medias. Sus pechos de vez en cuando tomaban contacto con el mío y su voz seguía aflorando. Todo absolutamente todo mi cuerpo reaccionó, cada poro de mi piel estaba disfrutando ese momento y la elección de la canción, sin duda perfecta una de mis favoritas Summertime de una sensualidad, que con su voz se transformaba en tal intensidad de sensaciones, que me estaba emocionando hasta extremos desconocidos. Continuó cantándome mientras nuestro cuerpos simulaban bailar, cuando lo que realmente hacían era reconocerse.

Y aunque yo deseaba quedarme así para siempre, sin necesidad de ir mas lejos termino la cancion. Me mordio el labio inferior, con una mano agarró la botella, tiro de mi cabeza hacia atrás y con el morro de la botella abrió mi boca, para verter dentro un poco de su whisky favorito. Tras lo cual me beso, mis manos hasta ahora inertes se despertaron agarrandola y juntos saboreamos el elixir que aderezaba el sabor y el frescor de nuestras salivas. Janis rompió el vínculo del beso, se me acerco al oído y me susurro -¿He pagado ya mi apuesta?- Que tonteria de pregunta, por supuesto no tuve fuerzas ni de responder. Me lamió el cuello desde abajo hasta el lóbulo de mi oreja y me dijo.

- Ahora me toca a mi disfrutar de mi premio, te vas a quedar sentado en esta silla y no vas a parar de mirarme, hasta que yo te diga. No quiero que te muevas, no quiero que digas nada, solo vas a mirar.

Retornó a su sitio, tras sentarse tiro un poco de la silla de la chica que estaba a su derecha, hasta que estaban tan cerca que parecía que estuviesen en un banco juntas. Intuí que susurro algo a la chica, aunque por la postura no pude ver ni el movimiento de los labios. Pero acto seguido me miraron ambas con una sonrisa tan malévola y con una mirada tan libidinosa, que supe de manera cristalina que mi castigo iba a ser duro, muy duro.

Janis no paraba de mirarme, sus ojos se metian en mi mirada con rotundidad y la otra chica tomó la iniciativa. Mientras acariciaba el cuerpo de Janis por encima de la ropa, las dos se besaron sin parar de mirarme, sin fundir sus bocas, tan solo jugando con sus lenguas fuera para que yo pudiese verlo. La otra chica bajó la cabeza, para que su boca jugase con el cuello de Janis mientras ella me miraba. Por cada centímetro que avanzaba por su cuello, tenía miles de expresiones distintas en su cara. Que ganas de levantarme y besarla mientras la otra chica seguía jugando. Pense que seria mas duro de lo que estaba siendo, y pronto descubrí por que no era difícil frenar mis impulsos de participar, estaba viendo detalles en su cara, que sin duda me perdería, si yo fuese el que estuviese recorriendo su cuello.

Empezó a subirle la falda poco a poco, mi mirada ahora se partía en dos, observar su cara y el deseo de ver el tesoro de su entrepierna. Cuando estaba apunto de ver esas braguitas que conocían la dureza de mi vaquero, la chica tapo mi visión porque fue a saborearla.

Sigilosamente semovióo desde el lateral de Janis, hasta quedar de rodillas delante de lo que yo más deseaba en ese momento. Las manos se posaron en la parte exterior de los muslos de Janis y fueron adentrándose en una caricia falsa, porque las manos realmente buscaban un objetivo, llegar al extremo de sus braguitas, para bajarlas hasta justo por debajo de las rodillas.

La chica retorno a su posición inicial, pero no se olvidó de bajar la falda lo justo para que yo no viese la flor de Janis. Ahora me miraban las dos con cara de lujuria, mientras la chica la acariciaba los pechos y bajo la mano lentamente hasta alcanzar su entrepierna. Se coló recogiendo un poco su falda y empezó a realizar movimientos lentos, mientras se besaban. Al separarse del beso pude contemplar que Janis había sucumbido al placer.

Yo ahora la importaba poco, se olvido de mi castigo, cada movimiento que hacía la chica era una multitud de sensaciones, que no se podían reprimir y afloraban en la cara de Janis.

Y la escena continuó. Mi mirada ya no estaba partida, poco me importaba ver su entrepierna, estaba contemplando cómo disfrutaba a través de su cara. Se mordía  el labio a si misma, giraba la cabeza hacia atrás, dejándome contemplar su garganta, besaba la cabeza de la chica, jadeaba y tan pronto tenía los ojos abiertos como cerrados. Su cuello se movía en círculos y empezó a acompañar los movimientos de la mano. Al echar la cabeza otra vez atrás supe que su clímax estaba a punto de llegar, su cabeza retorno y me clavó la mirada teniendo un orgasmo en mis ojos.

Sus jadeos, sus espasmos, sus gritos de placer no impidieron que mis ojos se fundiesen con los suyos. Me sentí partícipe en aquel orgasmo mis ojos la habían ayudado a llegar al clímax.

La intensidad fue bajando, los músculos de su cuello y cara se destensaron. En el punto final había cerrado los ojos y ahora estaba empezando a abrirlos, a la vez que se iniciaba el dibujo de su sonrisa, no aguante más y tuve que decirlo.

-Daria mi vida porque esta noche no termine nunca.

Janis me miro con cara que denotaba algo de sorpresa y me lanzo al vacío al decir.

-¿Aún no sabes donde estas? Mira el escenario.

Noventa grados separaban mi mirada del escenario y allí estaba el mismísimo Bond Scott, para perplejidad aun mayor me miró fijamente y pude leer en sus labios "va por ti" mientras que su mano simulaba una pistola que me disparaba.

Nada más iniciarse la canción la reconoci y la luz se hizo nítida, comprendí inmediatamente todo. Solo hicieron falta tres notas del primer corte del sexto disco de acdc para entender lo ocurrido.

4 Pero si esto es un sueño, no quiero. No realmente no quiero
5 Si esto es un sueño no quiero que nadie me despierte

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