martes, 27 de marzo de 2012

Mi zorrita

Tengo un don, las mujeres a través del chat suelen abrirse a mi y me cuentan intimidades que incluso reconocen solo contarme a mi. Es posible que no sea un don y que simplemente vean en mi la sinceridad. Cuando alguna me dice que me esta contando cosas que no le ha contado a nadie suelo preguntarles que ¿por que a mi? las respuestas son diversas pero se resumen en una frase inspiras confianza.

Supongo que por ese don en cierta ocasión María me dijo que quería ser mi zorrita. Tiene mas amantes pero no creo que le haya dicho eso a todos, porque me confeso que le daba cierto pudor. Me dejo perplejo, ya habíamos tenido cibersexo muy ardiente, mucho mas que ardiente. El caso es que me puso muy caliente oír eso. No solo en el momento a partir de ese instante siempre que hablabamos yo estaba caliente independientemente de la temática de la charla y lo estaba porque ella era mi zorrita.

La verdad ya antes de que me lo dijese me había dado cuenta de lo especial que era, además de bella e inteligente con el cibersexo era muy ardiente, las sesiones que habíamos tenido me perturbaban durante bastante tiempo, después de cada sesión me tiraba días rememorando los momentos en mi imaginación y masturbándome como un adolescente.

No me atreví a preguntarle que quería decirme exactamente con eso ni donde estaba el límite, y mi condición de hetero normalito hacía que no tuviese experiencia en tratar zorritas. Busque información en san google, pero te pierdes en anuncios de contactos en cuanto pones la palabra zorrita, así que desistí y decidí improvisar.

Paso el tiempo y allí estábamos tomándonos un café, ambos nerviosos, nuestras miradas lujuriosas se cruzaban entre risas y las ligeras caricias que nos hacíamos en la cafetería de mi hotel delante de todo el mundo hacia que nuestra excitación creciese.

Me encontraba muy a gusto y aunque mi mente estaba en la cama con ella me encantaba estar allí en la cafetería sintiendo la electricidad de la atracción y el vacío que deja en el corazón la ansiedad.

De por si, a través de internet era una mujer bellísima, con un cuerpo explosivo y me agradaba que nos mirase la gente por lo cariñosos que estábamos, no me corte lo mas mínimo ni María tampoco, eso también decía mucho de ella.

Finalmente me propuso no demorar más nuestra impaciencia por sentirnos y subimos a la habitación. Por supuesto que no escatime en gastos, una ocasión así lo merecía y aunque el hotel no era un 5 estrellas la habitación se componía de dos salas un salón y el dormitorio, todo muy bien decorado con un aire moderno.

Entro y yo detrás, al cerrar la puerta se volvió hacia mi con la mirada encendida y lleno sus pulmones de aire para después expulsarlo, sin duda el deseo hizo aquello inconscientemente por ella.

Me aproximé y el aroma que llevaba perturbándome durante todo el café lleno mi mente de ardor, nos arrancamos a un beso frenético en el que mis manos se deslizaban por todo su cuerpo mientras andábamos dando vueltas por la habitación en busca de un lugar mas apropiado que la entrada de la habitación.

Ese primer beso fue tan intenso que solo por el ya había merecido la pena el viaje, puede que suene exagerado pero su lengua denotaba la intensidad del deseo que sentía y en ese mismo instante comprendí que mi necesidad de tenerla así junto a mi, era compartida por ambos.

Revoloteamos por la habitación hasta que yo quede de espaldas del sofá, me empujo y caí sentado, se separo un poco hacia atrás y lo hizo. Yo se lo había pedido hacia mucho tiempo, le dije que si algún día nos conocíamos que me lo hiciese y mi zorrita se acordó de mi deseo, no tuve que recordárselo.

Se empezó a subir la falda lentamente mientras sus ojos me quemaban con su mirada lasciva se empezó a bajar las braguitas y supongo que mi cara era todo un poema, al agacharse para terminar de quitárselas su escote me dejo ver la ausencia del sujetador que yo había intuido y pude verle los pezones.

Se puso de rodillas y avanzo hacia mi lentamente andando a cuatro patas el deseo de sus ojos se cruzaba con el mio y gracias a que el aire no es combustible no ardimos, porque donde nuestras miradas se cruzaban se disparaba el calor hasta límites insospechados.

Jamas había estado tan excitado sin apenas contacto físico, estando yo aun vestido su nariz se paseo por mi cuerpo pasando desde mis rodillas hasta mi cuello y haciendo camino en mis muslos entrepierna y pecho. Se sentó en mi regazo y con sus bragas tal y como yo le había pedido tiempo atrás me rebozo la cara de su aroma, mi polla palpitaba, yo en su día solo le había pedido que me rebozase las bragas por la cara, todo lo demás lo hizo por su cuenta. Y ni en el mejor de mis sueños había vivido una situación tan excitante.

Metí la mano por detrás y debajo de su culo y pude comprobar que estaba tan excitada como yo, buffffff que momento el pasar mi mano rozando su bello y sus hinchados labios, para encontrarme su coño bien abierto por la postura, la humedad que encontré me sorprendió, apenas un beso y ya estaba ardiendo, mientras mis dedos se mojaban los suspiros salían de su ser encandilando mis oídos.

Moje bien los dedos mientras María me quitaba la camisa y se desabrochaba la suya, subí la mano para lamerme los dedos mientras me miraba, pero decidió acompañarme y juntos lamimos los dedos saboreándolos mientras nuestros ojos se devoraban.

Definitivamente mi zorrilla era la mujer mas lujuriosa que había conocido e intuyo que jamas conoceré. Cuando devoramos todo el sabor de mis dedos, nos fundimos en un beso mientras yo le desabrochaba la camisa, nuestras lenguas se buscaban retorciéndose para conocerse,mis manos bajaron a sus caderas y subieron por su cintura despacio para que mis yemas notasen la suavidad de su piel, al llegar a la altura de sus pechos note como su piel se erizaba, nos separamos del beso, termino de quitarse la camisa se agarro las tetas y subio acariciandome con los pezones desde mi cintura hasta el pecho, allí paro y yo no quería que se quedase así que la agarre del culo para subirla hasta que sus pezones quedaron ante mis ojos, note en su pecho la ansiedad de su respiración, me decante por un pezón por no tener dos bocas y lo sorbí, lo mame con ansiedad mientras mis manos abrían y cerraban su culo.

Saltaba de un pezón a otro sin parar, ella los juntaba para que pudiese lamerlos a la vez, me encantaba notar como me ayudaba a que le comiera las tetas, ver como se acariciaba la parte exterior de sus senos mientras juntaba los pezones y todo ello aderezado con su respiración nerviosa a la que se le escapaban gemidos involuntarios cada vez que mi boca,dientes o lengua la sorprendía con movimientos inesperados. Mis manos no paraban de jugar con su culo y mi miembro llevaba tiempo sufriendo la cárcel del pantalón que lo presionaba aumentando sus ansias por salir.

- Follame - Me susurro al oído, mientras su coño desnudo se frotaba con el bulto de mi pantalón. - Follame, necesito que me folles - esta vez no fue un susurro y lo dijo mirándome a los ojos mientras no paraba de moverse sobre mi, -Por favor metemela ya, la necesito dentro -.

La bese intensamente para que se callara, porque lo que me pedía yo lo deseaba con toda mi alma, una frase más e hubiese cedido ante sus suplicas y yo no quería un simple polvo. Deseaba volverla loca, deseaba que cada uno de los poros de su piel me desearan, necesitaba verla jadear solo de deseo.

Mientras la besaba mis manos apretaban sus caderas contra mi impidiendo la libertad de sus movimientos pero ahora se ejecutaban con una mayor presión. Me levante y la puse de pie delante del sofá le pedí que cerrara los ojos y mi nariz esculpió todo su cuerpo absorbiendo todo su olor mientras que mi cálido aliento se posaba sobre su piel.

Solo le quedaba la falda, se la desabroche mientras la mordía y besaba la nuca. La falda cayo al suelo y mis manos agarraron sus pechos mientras mi paquete se frotaba contra su culo desnudo. Desee verlo, mirarlo y me arrodille ante el para tenerlo cerca lo mordi con locura.

- Sientate en el sofá - Le pedí, y así lo hizo

Mis ojos querían verlo todo, pero también necesitaban la nitidez del detalle por lo que se iban posando en distintas partes de su cuerpo, me arrodille de nuevo y cogí sus piernas, para que las subiera al sofá bien abiertas. Su flor, mas de mil veces la habría dicho lo bella que era y nunca me cansaría de decírselo, me obsesionaba hasta tal punto que muchas veces le había pedido que dejase de tocarse para que la pudiese ver bien, de verdad que su coño era muy especial y ahora estaba allí cerquita de mi deseando mi lengua, mis manos, mi polla.

- Quiero que te masturbes para mi, quiero que me vuelvas loco. - Le dije a la vez que me incorporaba, y así lo hizo se empezó a masturbar no buscando su placer, lo hizo de forma que buscaba que mi deseo hacia ella fuese mayor, algo imposible porque mi deseo no podía ser mas fuerte. Me desabroche la correa lentamente mientras la miraba como se introducía los dedos, como se masajeaba el ano, en un ritmo frenético que me trastornaba.

Lentamente solté cada uno de los botones de mi vaquero y me baje el pantalón, mi slip estaba mojado de semen, también me lo quite, allí me quede de pie enfrente y desnudo. Me agarre la polla y empecé a masturbarme mientras la miraba a los ojos, buscando indicios de su deseo, ahora era María la que no me miraba la cara, me miraba la polla y se mordía el labio inferior mientras seguía masturbándose.

Me acerque para que pudiera verme mas de cerca mientras continuaba masturbándome, lo hacia despacito porque ya estaba demasiado caliente, me acerque más y me atrapo el capullo con sus labios en un rápido movimiento, mi mirada se fue al techo, me había pillado desprevenido y no podía soltarme, realmente deseaba que continuase pero el deseo de saborearla era aun mayor.

Empecé a agacharme y sus labios se apretaron sobre mi polla como una lapa, su espalda se arqueaba a medida que yo bajaba para no perder mi polla, hasta que su elasticidad llego al máximo, me soltó la polla y me miro a los ojos, solo respiraba fuertemente, pero su miraba hablaba lo que pensaba y me preguntaba ¿Por que?

Quería seguir lamiendo mi polla, pero mi lengua estaba ávida de su sabor y no podía seguir esperando. Me arrodille mientras seguía tocándose, muchas veces lo había visto a través de la cam, pero ahora podía olerlo y oírlo, mi cabeza se acerco y de un impulso empecé a morderle el interior de los muslos, avanzando cada vez mas hacia su caliente coño mientras saltaba de un muslo a otro, lamí la linea de unión de la ingle que ya estaba sudadita, subí por encima de su coño y le quite la mano para poder trazar un corazón alrededor de su flor, baje por la otra unión de su ingle y complete el corazón justo por encima de su ano. Lamí el borde de sus labios suavemente subiendo y bajando, su ansiedad crecía lo notaba en la respiración y aunque me hubiese gustado ir mas lento no quería impacientarla demasiado.

- Abrete bien el coño, porque quiero todo su sabor.

Obediente tal y como yo me la imaginaba se abrió mas de piernas y uso las dos manos para abrírselo, mi nariz se paseo a milímetros de su humedad mientras mi lengua deseosa se impacientaba, empecé a lamerla como si fuese a morir de inanición, supongo que no le gustaría demasiado una forma tan poco sutil de lamerla, pero pierdo la razón cuando me como un coño y el sabor del suyo es espectacular, lamia y lamia y mi polla palpitaba, tuve que dejar de masturbarme por que faltaba poco para que me reventase.

Cuando termine con el sabor exterior, metí mi lengua profundizando todo lo que pude y moviéndola en círculos, oía sus gemidos, así que permanecí jugando con mi lengua dentro de su vagina, mientras mis dos pulgares recogieron su humedad y cada uno se fue a su sitio, uno a masajear el ano exteriormente y el otro a acariciar suavemente el clítoris.

Sus gemidos se incrementaban así que metí el pulgar por su ano entero, mientras mi lengua salia del manantial para subir lentamente hasta su clítoris, jugué con el, desplazándolo en todas direcciones con pequeños golpecitos de la punta de mi lengua, el pulgar que quedo libre lo introduje en la vagina que estaba muy receptiva.

Su respiración era cada vez mas nerviosa, así que presione su clítoris con la punta de mi lengua, con fuerza como intentándoselo meter en su cuerpo, y así con el clitoris bien presionado empece a moverlo arriba y abajo mientras mis pulgares entraban y salian, sus manos acariciaban mi cabeza y cada vez que levantaba la vista allí estaban sus ojos lujuriosos que no me quitaban la vista de encima.

Atrape su clítoris con los labios, lo sorbí para después morderme los labios y presionar bien sobre él con los labios y la presión de mis dientes, con la punta de la lengua empecé a acariar la cima de su clítoris y sus manos se volvieron nerviosas, ya llegaba su orgasmo y aunque me hubiese encantado bebérmelo enterito preferí cambiar para observar bien su orgasmo.

Me levante rápidamente agarre mi polla y se la clave de golpe.

- ¿Esto es lo que quieres puta? -

Le pregunte mientras mi polla entraba del tirón en su coño empapado y abierto, al llegar al tope apreté con fuerza para apurar hasta el ultimo milímetro de mi polla y le abrí las piernas mas, repetí la pregunta mirándola a los ojos a unos cinco centímetros y me contesto con una afirmación que me hizo saber que su orgasmo había comenzado, así que me empecé a mover frenéticamente como poseído con la fuerza y rapidez que me eran posible, sin importarme si yo llegaría al orgasmo o no, mientras observaba su preciosa cara desencajarse por la intensidad de su orgasmo, no me corrí pero estuve a punto y María contesto a mi pregunta con una serie de sies que se tuvieron que oír en todo el edificio.

Mi polla estaba durísima y me apetecía correrme ya, se la saque la baje del sofa hasta que su culo quedo en el suelo y empecé a masturbarme a escasos centimetros de su cara, intento atrapar mi polla, pero con la mano la indique que desistiera y mi orgasmo llego enseguida, demasiado calentón, demasiado había aguantado y la leche se empezó a derramar por su cara mientras ella abría la boca para capturarla, una corrida de las buenas porque llevaba mas de una semana sin masturbarme esperando este momento, tenia semen por toda la cara y le dije :

- Demuestrame cuanto le gusta mi semen a mi zorrita. -

Con las manos empezó a recogerlo de su frente ojos pómulos y se lo llevaba a la boca, pronto no quedo nada y le dije.

- Bien, limpia ahora mi polla y trabájala hasta que recupere su estado natural.

Empezó sorbiendo el semen de la punta de mi polla y pronto empezó a metérsela entera en la boca, la chupaba con pasión, como si de un manjar se tratase y no tarde en reempalmarme, siguió chupando y chupando mientras me miraba a los ojos, tan pronto realizaba una pasada con su lengua por fuera de mi polla empezando desde los huevos y llegando hasta arriba, como se la metía enterita en la garganta o bien friccionaba mi capullo con sus labios con movimientos rápidos, joder que manera de chupar, lo estaba disfrutando tanto como yo, porque no encontré otra explicación para que me hiciese una mamada tan perfecta, como lamia, como mordía, como me miraba. Pensé que sin duda le tendría que pedir que me hiciese una mamada desde el principio hasta el fin, pero ahora me apetecía estar dentro de su coño.

La puse a cuatro patas, que visión tenerla así con el coño bien abierto y mojadito, porque mamármela la había puesto muy cachonda. Me acerque la agarre los dos cachetes del culo y le pues los huevos en su coño, con una mano empece a bajar la polla por la raja de su culo en busca de su coño, pero al llegar a su ano presione un poco y de su boca se escapo un gemido.

- Ya veo que quieres que te folle el culo.-

Moje el capullo en su coño y subi a lubricar con él la parte exterior de su ano, repetí la operación a la vez que iba presionando cada vez más en su ano y este cada vez estaba mas blandito, entro el capullo entero y empecé a sacárselo totalmente y a metérselo, solo el capullo al principio, pero poco a poco su culo cedía y cada vez se adentraba más, me encanto su culo pero no tenia una postura muy cómoda, así que me incorpore y la cogí de la mano, sin mediar palabras y únicamente moviendo su cuerpo con mis manos hice que se pusiese por detrás del sofá, para que su tripita se quedase sobre el respaldo y así apoyarse con las manos sobre el asiento del sofá.

Y se la clave pero por el coño esta vez, así la estuve follando bastante tiempo, mi putita es dura para llegar al orgasmo, pero cuando llega merece la pena, seguía con los pies apoyados en el suelo, hasta que note que su respiración se aceleraba, entonces empecé a embestirla con mas fuerza mientras se resbalaba hacia delante hasta quedar solamente apoyada en el suelo por las puntas de los dedos, así conseguí su segundo clímax, muy intenso también. Yo estaba muy bruto y quería correrme pero no allí, así que le dije :

- Creo que tu culo se ha quedado con sed de leche. -

Se la saque y su ano aun permanecía receptivo por lo que no tarde en estar totalmente dentro, necesitaba correrme y no me iba a andar con miramientos así que empecé a follarme su culo salvajemente, sus pies perdieron contacto con el suelo y eso me permitió entrar mas dentro, por que su piernas se abrieron mas. Su ano no tuvo que esperar mucho para recibir mi leche y el primer chorro salio justo cuando mi polla estaba totalmente fuera empezando a presionar para entrar,oí el impacto en el suelo de las gotas de semen que resbalaron desde su ano hasta su coño para después caer al suelo, para el segundo chorro ya estaba totalmente dentro agarrándola las caderas para que no se resbalase más, con fuerza atrayéndola hacia mi a la vez que mi polla empujaba por colarse dentro, esta vez fui yo el que dio la nota gritando un “me corro” que se tuvo que oír hasta en el cielo.

Brutal, caí sobre su espalda sudadita , con mi polla aun dentro de su culo, deje que mi respiración se recuperase y empecé a besar su espalda mientras mi brazo se colaba entre el sofá y sus tetas, para ayudarla a incorporarse.

De camino a la habitación, le dije grandes verdades, le dije que había sido un polvo increíble, luego le susurre al oído que cada vez que la había llamado puta o zorra realmente la estaba diciendo que la amaba sobre todas las cosas de la tierra y que así seria siempre que se lo llamase, que no eran palabras sucias sino apasionadas por el deseo tan intenso que sentía hacia ella.

Al llegar a la habitación los dos caímos sobre la cama agotados sudaditos y jadeantes. En cuanto me recupere prepare un par de pelotazos, ron cola para María ron naranja para mi, y nos los bebimos tirados en la cama entre caricias y risas. Aun nos quedaron fuerzas para un polvo mas, finalmente acabe trazando dibujos y escribiendo poesías sobre su espalda con mis yemas mojándolas en mi segundo cubata mientras me hablaba de su Javier.

No negare que siempre sentí celos de él, pero mi amistad por María era sincera y si en ese mismo instante me lo hubiese pedido me habría ido en su busca para traérselo allí, a la habitación y los hubiese dejado solos con un nudo en el estomago pero a la vez con la satisfacción de saber que estaba disfrutando.

1 comentario:

seisCuerdas dijo...

Me he quedado sin palabras... Hacía mucho tiempo que un relato no me gustaba tanto. ¡Enhorabuena! No sólo es bueno y está bien escrito, sino que excita desde la primera palabra hasta la última, manteniendo la tensión hasta el final.
¡Me ha encantado!