lunes, 12 de noviembre de 2012

Solo un café


Un café nada mas, ese era el acuerdo y como conocía la intensa pasión de su mirada, tome precauciones para que no pudiésemos sobrepasar el umbral que yo me tenía marcado.

Busque el momento adecuado para que no se pudiese extender mas de una hora ese café, sin que mi mujer me pidiese explicaciones por mi tardanza, esto me hacia pensar que la cita se cortaría en cuanto expirase el plazo máximo de retorno a mi casa, para no encontrarme con preguntas incomodas a las que responder.

Busque el sitio adecuado para que el encuentro evitase que pudiese ocurrir lo que tanto deseaba mi ser, en un sitio publico y concurrido para que así no tuviésemos oportunidad de perdernos en un arrebato de pasión.

Y deje en casa las tarjetas, llevando además poco dinero para que en ese posible arrebato no tuviese oportunidad de tener el dinero suficiente, para poder pagar un posible lugar de encuentro.

Con mis tres medidas me sentía a gusto, porque pensaba que seria imposible que por mucho que lo desease, pudiese ocurrir algo realmente serio.

De camino a la cafetería esquivaba coches frenéticamente, zigzagueando  con mi moto a toda la velocidad que mi miedo me permitía, con la intención de que la tensión de la conducción evitasen las imágenes que no habían dejado de perturbarme desde que me ofreció aquel momento mágico, en el que pude ver el calor de su alma y la pasión de su cuerpo.

No podía evitarlo mi vida corría peligro porque no me podía concentrar en la conducción y las imágenes de su cara me venían sin parar, acelere más y la conducción paso de ser simplemente peligrosa a temeraria, aun así no podía borrar esas imágenes, estaban grabadas a fuego en mi ser.

Un coche me la jugo, pude esquivar a tiempo pero lo roce con mi pierna, 160 es demasiada velocidad cuando los coches no circulan a mas de 100, no se como pude evitar el accidente pero lo conseguí y mi corazón latía furioso por el miedo que estaba pasando, era inútil no conseguía quitarme las imágenes, así que lejos de aflojar incremente el ritmo.

Al entrar en la ciudad me dí por vencido, no podía evitarlo las imágenes seguían surgiendo nítidas con colores reales además de olores y sabores imaginarios, decidí tranquilizar mi conducción por no jugar con la vida de los demás. En la carretera el peligro es para mi, pero en la ciudad los peatones podrían sufrir mis imprudencias.

Me rendí y me deleite con las imágenes, su cuerpo desnudo me llenaba tanto que sabia con certeza que si alguien me mirase a los ojos cuando pensaba en él podría ver en mi iris reflejado la imagen de la perfección. Su cuello siempre me volvió loco pero ver reflejado en él la tensión del placer intenso del clímax a la par que su cara reflejaba la explosión del momento mas intimo, hacia que mis latidos castigasen mi corazón con dureza, reflejando la furia que mi inconsciencia sentía por no tener el valor de consumar lo que tanto deseaba.

Llegue y por suerte el fresco de las altas velocidades impidió que sudase con el calor de los momentos que mi imaginación me traía, me sentía fresco, la descarga de adrenalina me ayuda a pensar con claridad, estaba tranquilo. La tarde era muy agradable y una vez apañada la moto me dirigí a la cafetería, a cada paso que daba mi tranquilidad se transformaba en ansiedad y al llegar a la puerta el miedo no me dejaba ni pensar.

Solo con verla allí sentada supe que todo mi plan para que no ocurriese nada se acababa de desmoronar, entero hecho añicos y además ahora jugaba en mi contra. Mi mente me decía vete ahora que puedes, pero su sonrisa radiante hacia que mis piernas se moviesen solas hacia el camino de la divina perdición.

Seguramente era sugestión pero a mas de 10 metros de distancia podía saborear su aroma,  su perfecto perfume casi me hace entrar en trance y a cada paso sus ojos se hacían mas intensos, la verdad es que me tenia tan embobado que ni me fije en sus pechos y esto es muy raro en mi, pero su cara me embelesaba, era esa mirada atenta e intensa acompañada del calor de la amistad de su sonrisa.

-Hola preciosa, que guapa estas.

Posiblemente mi saludo parezca simplón pero salía espontáneo y sincero de mi corazón y es seguro que mi cara esbozaba una gran sonrisa. Ella fue a levantarse para darme dos besos, pero no la deje. Yo me agache para dárselos y sin querer de paso echar un vistazo a su escote que encendía mi pasión. Mi indecisión a la hora de donde sentarme era grande por un lado deseaba tenerla cerca y necesitaba sentarme a su lado pero también deseaba sentarme enfrente y observar esa preciosidad, mi indecisión duro solo unos segundos gracias a que ella me hizo señas para que me sentase a su lado, menos mal porque podría haberme quedado de pie durante tiempo indefinido intentando tomar una decisión.

Estas cosas nunca se me han dado bien, mas bien yo pensaba que nunca se me daría bien una situación como esta, por que era la primera vez que hacia algo parecido. Y me confundía porque lejos de sentirme cohibido estaba radiante de alegría y mi desparpajo a la hora de conversar ocultaban mis nervios de tenerla al lado, allí a mi vera rozándome con sus rodillas mientras yo acariciaba su mano y su brazo a la vez que me embriagaba con su aroma y escuchaba o hablaba en una conversación de lo mas normal, sin que nadie pudiese entender la carga sexual que los dos llevábamos dentro.

A los 15 minutos de estar contándonos cosas ella casi había terminado su café y me dijo.

- No te has pedido nada, ¿que quieres tomar?

La mire a los ojos me acerque y le susurre al oído:

-A ti, quiero tomarte a ti, quiero mordisquear todos los rincones de tu cuerpo, para convertirlo en agua y después quiero bebermelo, quiero que me sientas dentro, sentir como tu calor se incrementa y mirarte a los ojos cuando tu cuerpo se abandone al placer, quiero escuchar tu corazón justo después del climax.

Me separe un poco y mirándola a los ojos le dije :

- Necesito amarte.

Su mirada siempre es intensa pero ahora estando allí a centímetros y después de haber calentado su imaginación sus ojos se me clavaban abrasándome, mi respiración se había congelado ante su mirada y su voz rompió el silencio :

- La verdad es que no se a que estamos esperando.

En ese momento nuestras miradas eran tan intensas que cualquiera podría tocarlas o incluso masticarlas, el hechizo se rompió en cuanto me acorde de las protecciones que había tomado, me arrepentí de ser tan imbécil de no haberme dado cuenta que nos deseábamos tanto que era imposible que nos resistiéramos.

Le conté mis precauciones y le pedí perdón por haber sido tan ingenuo, pero ella se echo a reír, su risa casi me dolía, pero era tan espontánea y me gustaba tanto que me la contagio. Entre risas me contó que una amiga suya vivía muy cerca y que tenia las llaves de su casa.
Mi impaciencia por tenerla consiguió que me olvidase de como llegamos hasta el piso de su amiga, y solo recuerdo que por el camino le fui robando besos y jugué a darle caricias a escondidas del mundo.

Fuimos directos a la habitación y nos desnudamos mutuamente entre besos torpes por la ansiedad, cuando la vi desnuda pude comprobar lo corta que se queda mi imaginación, era una diosa. Yo me quede paralizado mirándola, la firmeza y perfección de sus senos, su cadera me producía sudores solo de pensar en agarrarla por allí estando ella a cuatro patas, y su coño tan cuidado hacia que la boca se me hiciese agua.

Seguro que ella me estaba observando como la devoraba con mi mirada, pero estaba tan ensimismado observando su cuerpo que no me dí cuenta hasta que ella me pregunto.

- ¿Que piensas?

Me acerque y la dí un beso profundo y largo, fue un beso tierno y lleno de pasión, aunque yo seguía igual de ansioso me concentre en besarla mientras las yemas de mis manos acariciaban su espalda nuca y culo. El beso ceso y la tumbe en la cama boca abajo.

Que gran momento, allí estaba totalmente desnuda impaciente por que la amase y yo me sentía pletórico y agradecido por darme la oportunidad de amarla, no la iba a decepcionar como nunca he decepcionado a ninguna mujer.

Me puse de rodillas quedando su culo al alcance de mis manos, la amaría hasta que quedase totalmente satisfecha y yo disfrutaría con cada latido suyo, con cada respiración, con cada reacción de su cuerpo, con cada movimiento inesperado, buscando su placer impaciente pero sin prisas por conseguir tantos orgasmos como fueran posibles.

Mi boca busco su oído y mientras mi pecho rozaba su espalda le susurre al oido :

- Cierra los ojos, relájate quiero amarte sin prisas.

Bese su nuca e hice una inspiración de su aroma, me incorpore y mis manos se posaron sobre su perfecto culo, como me excitaba, cuantas veces había soñado con masajearlo, y así lo hice, lo presione, pellizque, acaricie, roce. Le abría y cerraba los cachetes, mis pulgares se metían en la unión de sus piernas, buscando su ingle para luego presionar con ellos hacia el resto de mis dedos.

Luego mis manos buscaron sus costados, la acariciaba no con las palmas, sino con las yemas de mis dedos con las manos bien abiertas para abarcar lo máximo posible, subí por sus caderas, los laterales de su torso, al pasar por sus pechos, sentí una irresistible tentación de que mis manos se colaran entre la sabana y sus pechos, pero pude controlarme para continuar subiendo y llegar hasta el cuello y la nuca, aquí mis dedos fueron mas sutiles, rozaban ligeramente y una de mis manos levanto su pelo para dejar visible su nuca mientras mis yemas rozaban justo donde acababa el pelo.

Fui bajando lentamente con mis yemas por su espalda tocando ligeramente, tan ligeramente que a veces se perdía momentáneamente el contacto, era un ligero roce y me lo tome con calma bajando lentamente hasta su culo.

Repetí el movimiento varias veces pero en cada pasada mis manos incrementaban la presión que mis yemas ejercían sobre su erizada piel, cada vez que notaba que su piel reaccionaba me quedaba en el sitio rozando muy ligeramente los salientes de su piel, luego continuaba.

Yo sabia que le estaba encantando y hubiese seguido de no ser por que la ansiedad de mi lengua por saborear su piel había crecido demasiado. Así que empecé a mordisquear su culo ligeramente mientras mis manos presionaban sus caderas, después me desplace con la boca a su costado y trace un circulo con mi lengua desde allí rodeando su culo justo donde se une con la espalda hasta el otro costado, regrese por el camino dejado por mi lengua y al llegar a la columna trepe por ella besando con mis labios humedecidos cada una de sus vertebras y uniones hasta llegar a su nuca.

Su cuello y nuca me cautivaba desde hace mucho tiempo y tuve que darle mas de mil besos, también lo mordía y lo lamia con la punta de la lengua mientras mis manos agarraban las suyas entrelazándose los dedos, en esta postura apenas tenia apoyo por lo que mi pecho rozaba su espalda, disponía del apoyo suficiente para no dejar mi peso sobre ella solo lo rozaba  y esa sensación me encantaba, sentir el calor de su piel en mi pecho me excito mas aun.

Baje así por su espalda rozándola con mi cuerpo mientras mi boca exploraba nuevo sitios a la caza de esos puntos que inquietaban su piel o su respiración. Cuando llegue abajo abrí sus piernas y me colé entre ellas tumbándome, subí explorando mas sitios y al llegar a su cuello una de mis manos agarro mi pene para rozar ligeramente con mi glande el bello de su flor, con mucho gusto hubiese retirado mi mano pero el movimiento no seria tan preciso, solo quería rozarla el vello aunque se me escapo algún roce sobre sus labios por que ella se movía buscando un contacto mayor, eso me excito tanto que me apreté con mi mano tan fuerte como pude aumentando mi excitación.

No podía mas mi capacidad de sufrimiento al hacer el amor es grande, pero me gustaba tanto, me volvía tan loco su cuerpo que tuve que cambiar de postura, si no lo hubiese hecho, no podría haber evitado penetrarla y por sus movimientos yo sabia que era lo que ella deseaba en aquel instante.

La dí la vuelta y mis ojos ardían, de ver su excitación, su mirada me abrasaba y yo sabia lo que pedían aquellos ojos, supongo que sus planes iniciales eran otros, pero ver sus ojos, como se mordía el labio inferior y como sus pechos se movían inquietos para meter aire en sus pulmones, eran signos de que quería que me metiese dentro de ella en ese mismo instante y todo su cuerpo lo deseaba tanto como yo.

Era pronto, demasiado pronto y su mirada me suplicaba, no podía soportarlo así que le pedí que cerrara los ojos un momento. Me levante y empecé a abrir cajones en la habitación, al tercer cajón ya tenia justo lo que quería, me dí la vuelta y ella seguía con los ojos cerrados, me acerque a su oído y le susurre que se sentara, cuando lo hizo le susurre confía en mi me puse de rodillas detrás de ella y rodee con el fular que había encontrado su tripa, lo subí rozando su cuerpo con el fular hasta que llegue a los ojos y los tape amarrando ligeramente el fular a un lado, la volví a susurrar, - Tranquila esto te va a gustar -. la invite con movimientos a sentarse mas al borde de la cama, luego la tumbe y subí sus pies a la cama flexionando sus rodillas y posando sus pies en el borde de la cama, abrí sus piernas, me separe y me masturbe por unos segundos con aquella visión.

Y jugué, jugué como yo quería y ella no se esperaba el juego y la volví loca, jugué tan bien que me suplico que parara, pero yo seguía jugando, la rozaba un pecho haciéndola creer que estaba allí cuando mis labios estaban realmente a un centímetro de su cuello preparados para mordisquearlo y seguí jugando al despiste, ella no sabia donde seria el siguiente beso, caricia, o donde se posaría mi lengua, cuando ella creía que estaba en sus pechos yo lamia por sorpresa su flor, cuando ella creía que yo estaba apunto de tocar su clítoris mis manos estrujaban sus tetas y cuando ya se había olvidado de su clítoris
lo metía dentro de mi boca y lo succionaba a la par que mi lengua lo presionaba.

Estaba tan excitada con el juego que su piel parecía respirar, sus pezones estaban casi tan duros como mi miembro y su flor derramo tanto sabor que había resbalado por su ano hasta caer y empapar la sabana. Me dí cuenta que no podía mas así que la hice pensar que estaba en su cuello rozando con un dedo su cabello pero estaba entre sus piernas con mi glande a apenas de un centímetro de su entrada mágica, la introduje y su sorpresa fue tan grande que se le escapo un gemido tan fuerte que por un momento pensé que se estaba corriendo.

Que calor, que humedad, que suavidad que bien entró lentamente muy lentamente me mojaba cada milímetro en ella, cuanto tiempo deseando ese momento, que bruto me puso, la agarre de las caderas para presionar y que no quedase nada fuera, me encanto y hubiese seguido allí inmóvil o moviéndome lentamente o salvajemente, lo deseaba mucho pero la saque de golpe.

Me arrodille a los pies de la cama, mis manos abrieron su flor aspire su aroma y deje de ser sutil, hice una pasada con la lengua muy abierta, empecé justo por encima de su ano y subí al clítoris recogiendo tanta humedad como mi lengua pudo, pare un instante para saborear su intenso sabor, quería mas así que introduje mi lengua todo lo que pude , volví a saborear y su respiración estaba agitadísima, así que decidí que había llegado el momento.

Subí a su clítoris y lo atrape con mis labios, mis dientes presionaban mis labios y succione un poco aquella montaña mágica para después empezar a rozarlo con mi lengua. Tenia pensado moverlo de mil maneras pero solo con presionarlo con la punta de mi lengua sus piernas se cerraron sobre mi cabeza abrí los ojos para mirar su cara a la par que mis dientes se cerraron sobre mis labios con mas fuerza, para evitar que los movimientos involuntarios que realizaba su cuerpo consiguiesen que su clítoris se escapara, mi lengua presionaba o rozaba o movía el clítoris de mil formas. Su voz surgió desgarrada por el placer intenso del clímax incontrolable, totalmente dominada por el placer de su orgasmo gemía fuerte jadeando y no tardo en pedirme entre espasmos con su voz alterada que parase, a la vez que me agarraba la cabeza y retiraba su cuerpo de mi boca.

Que sensacional era esta mujer, que orgasmo, todo su cuerpo sentía la necesidad de expresar el placer, todos sus músculos se tensaron y destensaron, su piel ardia y su mente no podía controlar a su garganta que necesitaba expresar todo lo que su cuerpo notaba. La expresividad de su cuello me mostraba sin ninguna duda que el orgasmo era muy intenso y aunque yo ya había vivido un orgasmo suyo a través de la cam, me sorprendió haciéndome sentir muy hombre por haber conseguido un clímax tan fuerte.

Pare y rápidamente subí a estrujar mi oído contra su pecho para sentir sus corazón, como latía rápido y fuerte, el orgasmo había sido largo e intenso. Ahhhhhhhhh que placer tan inmenso estar allí sintiendo como su respiración y latidos regresaban poco a poco a la normalidad después de la explosión.

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