lunes, 17 de diciembre de 2012

¡ Monday Monday laaa laaaaaa la la la la !


Un lunes más como otro cualquiera, sufriendo la mini-depresión postfinde, enfrentándome otra vez a la realidad laboral. En fin ya casi había pasado y me disponía a mi pequeña evasión.

Todos, absolutamente todos los lunes voy al cine solo. Diréis que soy rarito pero la verdad es que he encontrado gente que también lo hace. Si veo alguien solo suelo sentarme cerca porque al finalizar la sesión un simple pensamiento en voz alta del tipo “No ha estado nada mal” da pie a una conversación con café incluido.

Me dirigía a la sala cuando paso delante mía una mujer que me sedujo inmediatamente. Que sencillez vistiendo y a la vez que sensualidad, llevaba puesto una minifalda realmente cortita que realzaba el tamaño de sus piernas y una camisa blanca que dejaba intuir el sujetador por la espalda. Sus piernas desnudas junto con la minifalda hicieron que me llegase la imagen de ir subiendo con mi mano desde las rodillas hasta su ingle notando como se incrementaba el calor de su piel desde la parte superior de los muslos hasta quemarme con el calor de su ingle.

Me pare para asegurarme que estaba sola, no había nadie comprando, nadie a la espera de entrar. Entré y fui subiendo mientras mi corazón se desbocaba. La sala vacía y yo con intenciones de sentarme al lado de ella, mi mente improvisó una excusa.

Intenté amarrar su mirada para que mis palabras no la cogieran desprevenida, pero no me miró ni de reojo y allí estaba yo de pie al lado de ella ignorado, como si no existiese. Aguanté estoico hasta que me sentí ridículo sentándome a su lado sin mediar palabra.

Miré su cara y siguió ignorándome, así que desistí en hablar con ella, pero ya estaba sentado y no me iba a mover de allí.

Desde los pies hasta su cara realice un minucioso chequeo, parándome en la contemplación de sus muslos, tripita y sus senos que me dejaron prendado, sus pezones no podía intuirlos debido a que llevaba sujetador y obviamente al no estar erizados.

Empezó la película y yo seguía mirando, cualquiera que me hubiese visto se sentiría incómodo, porque no me cortaba lo más mínimo en mirarla descaradamente aprovechándome que ella hubiese decidido ignorarme.

Su aroma me llego, en realidad me había llegado desde antes, pero la contemplación de su cuerpo había mitigado el influjo que normalmente el sentido del olfato ejerce sobre mi.

Y me embriagó, haciéndome sentir un deseo incontenible de llenarme los pulmones, siguiendo mi impulso y acompañado por su indiferencia, inicié mi osadía.

Acerqué mi nariz a menos de un centímetro de su cuello e inspire fuerte llenando mis fosas nasales de aquel olor que me trastornaba, inspire tan fuerte que sin duda ella sintió el frío que produce la ausencia del aire sobre la piel.

Ni se inmuto, yo que esperaba estoico un guantazo o como mínimo una buena reprimenda pero me quede sorprendido y mientras liberaba la hinchazón de mis pulmones, ahora convertida en aliento cálido que se derramaba sobre su cuello, mi mano se posó sobre su tripa.

Me separé un poco para ver su reacción, nada, seguía mirando la pantalla impávida, como si yo no existiese. En ese instante la luz se hizo en mi mente y comprendí el juego que ella deseaba y al que yo sin querer me había sometido.

Yo estaba tan sumamente nervioso y sorprendido hasta ese momento que mi pene ni siquiera había reaccionado, pero al recibir el flash nítido de lo que ella deseaba, mi erección fue inmediata, incontrolable y de una extrema dureza, sentía el palpitar de mi miembro luchando por acomodarse dentro del pantalón que lo oprimía sin piedad.

Moje mis labios con la lengua y llene de besos húmedos su delicioso cuello, pase la punta de mi lengua tras su oreja mientras mis manos jugueteaban por su cuerpo, al morderle la nuca, me pareció intuir que se le escapaba un suspiro, momento en el que mis manos se aproximaron a sus senos. Fue palpar sus pechos y sentir el irrefrenable deseo de acariciarlos sin que hubiese ropa de por medio, así que busque la suavidad de su tripa y mientras subía pausadamente mis labios, mi lengua y mi nariz no paraban de deleitarse en su cuello y hombros. Llegue al sujetador y se lo subí para liberar de la opresión aquella perfección.

Mi lengua seguía trabajando pero deseaba bajarse, así que mis dos manos terminaron por desabrochar el sujetador tras lo cual subieron su camiseta para dejar aquel manjar a la vista, dios que visión y mi boca se lanzo al vacío de succiones lametones y mordisquitos saltando a una y otra. Mientras mi mano bajó a sus rodillas y mis yemas recorrieron el camino prohibido. Cuando alcance el objetivo mi sorpresa fue encontrarme la ausencia de ropa interior, si mi empalme hasta ese momento era mayúsculo se convirtió en brutal, al sentir su humedad en mis dedos.

Mi mano tras empaparse subió rápidamente a nutrir mi boca de aquel manjar, mientras yo lamía mis dedos, la volví a mirar a la cara y ella seguía ignorándome, no me importaba ya. Al paladear tal exquisitez mi boca decidió bajar a disfrutar de aquella delicia y la punta de mi lengua trazó un camino directo por su piel saltándose la faldita para recomenzar en la parte interior de su muslo casi a la altura de su rodilla.

Arrodillado delante de ella mis manos cogieron su culo aproximándolo al borde del asiento, subieron un pelín su falda y abrí su piernas, cuando de reojo vi aquella belleza se me acabaron las sutilezas. Mi lengua la penetró directamente para llenarse de sabor y subí a su clítoris para atraparlo con mis labios mientras mi lengua jugueteaba con él, moviéndolo en miles de direcciones presionándolo, liberándolo apretando más mis labios, de vez en cuando bajaba a recolectar el sabor de su esencia para retomar el juego anterior.

Como pude me baje los pantalones y me empecé a masturbar, seguía con mis juegos en su montañita, cuando se empezó a estremecer. Demasiado pronto para mi gusto, porque aun no me había saciado de su ser. Su cuerpo comenzó a tener espasmos mientras yo aplicaba más presión sobre el punto adecuado, hasta que sus piernas se cerraron con fuerza sobre mi cabeza a la vez que una mano me separaba de ella empujándome la frente.

Según me separaba pude ver como su manantial se derramaba, y cuando aún no había decidido mi siguiente paso, ella se incorporó se acomodó la ropa y bajo mi perplejidad se marchó.

Tan desprevenido me pilló, que empecé a intentar subirme los pantalones torpemente, con las prisas se trabaron y cuando quise salir tras ella no quedaba ni la estela de su aroma.

La busqué hasta en el servicio de señoras sin suerte, así que regrese a la sala. No podía prestar atención a la película, mi mente divagaba en que había ocurrido, en porque se marcho y me abochornaba el pensar que me había aprovechado de ella. Todo mi placer, todas las sensaciones agradables e increíbles de esos breves momentos se apagaron al pensar que me había propasado.

Andando yo sumido en mis dudas apareció a mi lado. Se arrodillo ante mi y tras bajarme los pantalones agarró mi polla como pocas mujeres saben hacerlo. Empezó a engullirla, eso no era una mamada normal, no me lo hacia por darme placer a mi, ella estaba disfrutando con lo que estaba haciendo. Parecía leer el pensamiento de mis deseos porque iba ejecutando justo lo que me iba apeteciendo. Cuando la agarre de los hombros ella intuyó lo que se aproximaba, apretó con fuerza los labios sobre mi glande y empezó a meterlo y sacarlo rápidamente en su boca mientras la lengua aplastaba la punta.

Aquella fricción hizo que explotase sin remedio y ella al notarlo se la metió entera en la boca, durante unos segundos que me pareció rozar el cielo. Al sacarla tosió levemente pero noderramóo ni una sola gota, se incorporó y sin dirigirme ni una mirada se marchó como antes.

Yo realmente no tenía fuerzas para seguirla, además que fui totalmente consciente de que no quería saber nada más de mi. La deje marchar agradecido, grabando en mis recuerdos esos momentos tan irrepetibles.

P.D.
Para los que no entiendan el titulo http://www.youtube.com/watch?v=QpUCHrnkSOk

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